
FALLAS DE PLANIFICACIÓN
La frase del título se escucha como premisa lógica en todos los estratos sociales, panameños, latinoamericanos y hasta mundiales, y parece que todos estamos de acuerdo en que el rol de sustentación de un pilar vale tanto para un edificio como para la sociedad.
Un pilar necesita dos cosas fundamentales; por un lado, diseño cuidadoso y trabajadores calificados y, por el otro, suficiente y adecuado material.
¿Cómo podemos garantizar que el pilar de la educación se sustente a largo plazo? En primer lugar recordemos que hay una conjunción necesaria de autoridades educativas y personal docente. Entre las primeras están el Ministerio de Educación y las universidades, como responsables del diseño de formación de los formadores y los docentes, con su compromiso social, su responsabilidad laboral y su vocación de educar a la niñez y la juventud.
La planificación del sistema debe estar a cargo de los mejores expertos, no solo por sus títulos sino por su experiencia nacional y su actualización en las prácticas internacionales exitosas.
El sector educación se ha visto marcado por un teoricismo de escasa “digestión” que se transforma –en palabras de García Márquez– en una retórica de diccionario. Dado que esa es la formación que reciben los docentes, muchos de ellos no atinan sobre qué hacer y caen en la repetición de las técnicas que usaron sus maestros y profesores.
Aunque no se pretende buscar culpables, sí hay que definir a los responsables: la falla esencial está en las altas instituciones de planificación y formación docente, la falta de eficiencia de los educadores es una consecuencia –y no la causa– de la baja calidad educacional. Los docentes son los chivos expiatorios, pero eso no es fácil de percibir.
El segundo componente del “pilar” no está en mejores condiciones. Los edificios escolares no cuentan con facilidades de bibliotecas y bibliotecarios, laboratorios, gimnasio techado, aulas equipadas para música y dibujo y las de clases no tienen ni siquiera buenas sillas y mucho menos buenos abanicos que refresquen el caldeado ambiente en que se apretujan más de 30 niños y jóvenes.
¿Sabe usted lo que es sentarse cinco horas seguidas en inadecuadas sillas de madera? Pregúntele a cualquier maestro, él lo padece año tras año. Es sano trabajar con aire acondicionado, ¿les gustaría a los maestros? Es rico leer un cuento bonito cuando se comió un buen desayuno o almuerzo. Es fácil hacer la tarea cuando los padres vuelven a explicar lo que no se entendió y además se puede buscar la información nueva en los libros de la casa. Es muy interesante que lo que el maestro dice se pueda comparar con alguna experiencia de vida. Es tremendamente agradable aprender cuando se nos asegura que somos capaces de hacerlo y que lo lograremos bien.
¿Por qué el público en general se preocupa por la educación? Tal vez porque siente que el “pilar” se ha ido fracturando y que en cualquier momento puede quebrarse del todo, entonces, ¿qué pasará con nuestra sociedad?
La calidad de la educación no es un tema exclusivo de nuestro país, hay mucho que adaptar, pero también campos en los cuales innovar. Seleccionar personal para los altos mandos no debe ser una retribución a la participación en el partido que gane las elecciones, sino una decisión basada en la idoneidad, demostrada en una práctica educativa de excelencia a través de los años.
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