
CRECIMIENTO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
Resulta interesante observar cómo dos corrientes filosóficas tan disímiles concuerdan en un aspecto, y es que ambas señalan que por más que se diga que algo o alguien es de tal o cual manera, solamente su desempeño o actuación definirá cómo se es en la realidad. En el caso del desenvolvimiento económico de un país, solo las cifras estadísticas que expresan el resultado de las políticas implementadas pueden coadyuvar a caracterizar la calidad del ejercicio económico desarrollado.
En momentos en los que al inicio de año se tejen expectativas en cuanto al desempeño futuro de la economía panameña, consideramos importante hacer una breve revisión de las principales cifras disponibles hasta finales de año, que dan fe del desenvolvimiento de nuestra economía, tomando en cuenta que las proyecciones realizadas señalan un comportamiento similar o muy parecido hasta fin de año.
Según la Contraloría General, el producto interno bruto terminó cercano al 9%, lo cual colocaría a Panamá, según cifras de los organismos internacionales, en el segundo país de mayor crecimiento en América Latina después del Perú. Este comportamiento que hasta septiembre representó un incremento absoluto de 400.3 millones de dólares, solo en el tercer trimestre, ha sido liderado desde el punto de vista de la economía interna por sectores tales como el cultivo de productos como arroz y maíz, la cría de ganado vacuno de ceba, la pesca, la actividad de minas y canteras y la industria manufacturera, entre otros.
Sigue señalando la Contraloría, que de acuerdo a las actividades orientadas al resto del mundo, crecieron el comercio al por mayor de la Zona Libre de Colón, las operaciones del Canal de Panamá, las actividades asociadas al turismo y el cultivo de frutas diversas.
Siguiendo con las cifras suministradas por la Contraloría General de la República, se observa que aun cuando el índice de precios al consumidor, empujado principalmente por el incremento histórico del precio del petróleo a nivel internacional, mostró un desacostumbrado 7.7% al mes de noviembre, esta cifra es menor que las proyecciones iniciales que se hacían incluso a mediados de año y que ubicaban este indicador arriba del 10%. Por otra parte, la Contraloría informó que el desempleo total al mes de agosto disminuyó un 5.6%, mientras que en ese mismo mes la tasa de participación en la actividad económica aumentó en un 63.9% y el empleo informal disminuyó 44.1%.
Aun cuando las cifras antes mencionadas, resultan alentadoras, estas no lo son mucho si las mismas no se traducen entre otras cosas en un mejoramiento de las condiciones de pobreza de la población panameña. Según el análisis independiente encargado por el Gobierno Nacional a la Comisión Económica para América Latina (Cepal) y presentado en el documento Panamá, Pobreza y Distribución del Ingreso en el período 2001–2007, “el porcentaje de personas en situación de indigencia o pobreza extrema descendió de 19.2% en 2001 a 11.7% en 2007 (7.5 puntos porcentuales). Por su parte, la pobreza total cayó de 36.7% a 28.6%, acumulándose una disminución de ocho puntos porcentuales. También se redujo en este período el número absoluto de personas indigentes y pobres. En el año 2007, alrededor de 385 mil personas estaban en situación de indigencia, 31.4% menos que en 2001. Esto significa que en un período de seis años, aproximadamente 176 mil personas superaron la condición de extrema pobreza. Casi dos terceras partes de ellas lo logró entre 20004 y 2007”. Independientemente de que puedan existir diferencias de criterio en cuanto a los métodos utilizados para medir la pobreza, somos de la opinión de que cualquier disminución de la misma, cualesquiera sea el método utilizado, pero sustentado sobre bases científicas es una noticia positiva.
A pesar de lo positivo de las cifras presentadas previamente, hay tareas pendientes por realizar, porque como se destaca en este informe de la Cepal “aun cuando las cifras indican una apreciable reducción en la brecha de ingresos entre el 10% más rico y el 41% más pobre, Panamá sigue estando entre los países de más alto nivel de concentración ya que en 2007 el 40% de las familias de menores recursos concentraba el 10.4% del ingreso total, mientras que el 10% más rico se apropiaba del 38.6%, es decir, casi cuatro veces más. A su vez el porcentaje de ingreso retenido por el 10% más rico es casi 39 veces mayor que el del 10% más pobre.
Panamá puede demostrar con cifras un desempeño económico de orgullo, por lo que de aquí en adelante el reto del nuevo gobierno debe ser el de no dejar caer este comportamiento positivo, principalmente en momentos en que el mundo enfrenta la incertidumbre de una crisis global, debemos tener la confianza de que sí lo podemos hacer.
• Panamá 2008, desempeño económico: Raúl Moreira Rivera
• Los modelos policiales: Javier Chérigo Hurtado
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