
¿A qué juega el Gobierno? Hace unos días, el ministro de Educación anunció que el año escolar tendría trimestres en vez de bimestres. Y como es habitual, los gremios docentes se opusieron de inmediato –aunque era su propia propuesta– porque todo lo que haga el ministro debe ser consultado con ellos previamente o, de lo contrario, el funcionario se expone a una desautorización pública, como ha ocurrido en este caso.
Los ciudadanos no podemos menos que preguntarnos, ¿qué motivos obligaron al ministro a deshacer su decisión y volver a los bimestres? Y es inevitable concluir que lo que menos quiere esta administración –que busca repetir otro período en el poder– es enemistarse con los electores, incluidos, por supuesto, los docentes.
Es decir, tal parece que la política es la conductora de la nave de la educación. Actuar por el vil interés político es infamante, no solo para el ministro, sino para los dirigentes de los educadores que, en un claro acto de chantaje, buscan aprovecharse de las circunstancias con el fin de mostrar públicamente quién está al mando.