
CRISIS ECONÓMICA
La crisis financiera internacional que ha evolucionado a crisis económica mundial ha generado criterios en contra de los postulados de la denominada Escuela Económica del Libre Mercado a favor de la vuelta a las políticas de intervencionismo estatal o de capitalismo regulado.
Igualmente han resucitado pensadores que habían sido relegados al olvido como John Maynard Keynes, Charles Kindleberger, Hyman Minsky y hasta el propio Carlos Marx. Lo curioso es que estos autores vuelven a ser leídos y en el caso de Marx sus lectores en este momento son banqueros, inversionistas de alta reputación como George Soros, y políticos de alto nivel como el Ministro de Finanzas de Alemania.
Lo cierto es que las investigaciones no solo buscan una explicación de qué realmente está pasando, sino para encontrar mecanismos que superen el comportamiento cíclico de la economía capitalista, caracterizado por periodos de auge y crisis.
En nuestra opinión particular la experiencia histórica de los últimos 250 años no solo demuestra que el capitalismo es un sistema intrínsecamente inestable, sino que los estudios que se han realizado en torno a la naturaleza de su evolución cíclica permiten elaborar los instrumentos de análisis necesarios para poder predecir el advenimiento de una crisis.
Las contribuciones de Joseph Schumpeter (1950–1983), de Nicolai Kondratiev (1892–1938) en torno a los ciclos largos de la economía que se extienden entre 50 y 60 años, complementados con los de Simon Kuznets que descubrió ciclos de 20 años, ofrecen el instrumental analítico para prever crisis con bastante exactitud. A esto se le suman las investigaciones de Hyman Minsky (1919–1996) que elaboró el modelo que explica con bastante certeza la dinámica de los mercados financieros en sus diferentes fases de euforia, burbuja, pánicos y cracks.
¿Por qué, si existen los criterios analíticos, los bancos centrales y los organismos multilaterales como el FMI no pudieron predecir este fenómeno? La razón de esta anomalía reside en que estos criterios analíticos muy sensatos no cuentan con la simpatía de las plutocracias que controlan los mercados financieros de las grandes potencias, porque adoptar sistemas que moderen la inestabilidad económica implica que obtendrán menores ganancias, lo que revela una vez más que la codicia no es sensata ni racional.
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, declaró el primero de diciembre de 2008, que subestimó la profundidad de la crisis hipotecaria. Esta confesión lo menos que merecía era su destitución, porque otros economistas como Nouriel Roubini y Paul Krugman, sí tuvieron la capacidad para advertir desde el año 2003 el desastre que se estaba cocinando con la exuberancia irracional presente en los mercados financieros.
Aparte de los dos economistas que hemos mencionado, vale anotar las advertencias quehiciera el conocido inversionista Warren Buffet, contra los títulos valores conocidos como derivados que calificó como armas de destrucción masiva.
Hubo también funcionarios de varias agencias reguladoras que hicieron las mismas advertencias, pero el lobby de los banqueros y codiciosos irracionales de Wall Street alegaba que una crisis financiera era improbable.
Lo que revela todo esto es que la economía debe volver a ser la ciencia social que elaboraron sus fundadores que denominaron economía política y no el decálogo teológico y de axiomas irreductibles que elaboró el Círculo Walter Lippmann, fundado en 1938, que se dedicó a realizar una feroz lucha ideológica contra toda forma de regulación estatal desde varios centros académicos y universidades.
Otro de los problemas de la escuela económica convencional es su desprecio por la historia económica. Los pronósticos se realizan en función de horizontes inmediatistas y de corto plazo y se desechan procesos acumulativos en el mediano y largo plazo. Y el desprecio termina generando prejuicios y al final a algunos se les califica como non gratos. Es obvio entonces que esto no puede continuar.
• La inestabilidad del capitalismo: Miguel Ramos
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