
FALTA DE EDUCACIÓN
No vivo en el pasado, mas no he de negar que añore la amabilidad, la educación y la consideración de antaño. ¿En que mundo sin valores estamos viviendo? Me pregunto: ¿cómo es posible que siempre tenga que anteponerse la gratificación inmediata, el poco importa, el yo voy primero y el quítate tú para ponerme yo?
Los domingos me levanto temprano a recoger los periódicos a los cuales estoy suscrita, este se ha convertido en un momento de paz y disfrute acompañado de una deliciosa taza de café. Pues bien, parece que tengo vecinos nuevos que no han tomado en cuenta que el domingo, por lo general la gente descansa un poco más y así, sin más ni más, se han dedicado a limpiar el jardín con esas máquinas que enloquecen a cualquiera, a derribar paredes y a conmocionar la tranquilidad del barrio. ¿Es que acaso no existe un tácito entendimiento de que los seres humanos se deben respeto los unos a los otros, o es que tendremos que ir por la vida haciendo lo que nos da la gana, como si viviéramos como Crusoe en una isla desierta? Posiblemente una nota hubiese atenuado la sorpresa y el malcontento. Pero no, ni nota ni qué ocho cuartos, ruidos y a ver cómo te la aguantas.
Panamá se ha convertido en un país de la mediocridad y la mala educación, no solo estamos llenos de ladrones que roban a todos los niveles y de otros que pudieran, si esto sigue, ahuyentar al turista, sino que tenemos gente que no quiere mejorar, que no le importa con los demás. ¿Que pasó con los valores? Ya no hay ni hombres ni mujeres que muestren educación. Será que esto siempre fue así y nunca lo noté, en mi mundo de literatura y filosofía se me fue yendo la vida y no pude ver el camino que tomaban mis coetáneos. Y ahora, con la contienda electoral, esto se ha puesto realmente de “cómicas”. Da susto ver el desparpajo, la falta de altura y, por supuesto, la entereza a buscarla, porque personalmente no la veo por ningún lado, solo tal vez en un par que escapan al común denominador. Jamás olvidaré esta frase de mi querido tío: “Venimos al mundo sin nada y tenemos la obligación moral de salir de él mucho mejor de cómo llegamos”. No estaba hablando de plata, aquí se trata de metas, de ideales, de mejoramiento personal a un nivel tanto intelectual como espiritual, se trata de escalar los peldaños que nos lleven a ser mejores personas, capaces de constituir un admirable país, de promover respetuosas relaciones interpersonales.
Panamá necesita cursos de cortesía vial, de trato con los semejantes, de respeto al consumidor, de galantería cortés de parte de los caballeros, de respeto a nuestro intelecto por parte de la clase política.
Citando a la Biblia: “Por sus frutos los conoceréis”. Serán nuestras acciones las que hablarán de nosotros, lo que demos al mundo y lo que entregamos a la vida, eso y solo eso hablará de quién y cómo somos.
• Hacia un estudio de la política: Paulino Romero C.
• La basura que no es basura: John A. Bennett Novey
• Ay… ¡qué previsible!: Paco Gómez Nadal
• Por sus frutos los conoceréis: Carmen M. García Villalaz
• Problemas que trae e l verano: Hernán A. De León Batista