
EL MALCONTENTO
1143472Paco Gómez NadalLas ingenuas esperanzas de un año nuevo languidecen antes siquiera de nacer. Al menos, en cuanto a lo político y lo económico se refiere. Este año 2009 no traerá grandes revoluciones, ni cambios en las formas ni en el fondo de la podredumbre. Veamos.
El 30 de diciembre de 2009, los honorables diputados volverán a jugar con el tiempo y estafarán a los electores aprobando leyes a las 12:00 de la noche (excepto que el presidente de la Asamblea decrete que son las 10:00 de la mañana) a espaldas de un pueblo volcado en comprar, en lugar de en pensar. Seguro que algún niño indígena morirá de desnutrición y los medios locales lo reseñarán con espanto, mientras se sigue alimentando artificialmente el cuentito de que Panamá es más peligroso que Ciudad Juárez o que Sao Paulo. Como buen último año final de gobierno, en 2009 viviremos la rapiña final previsible y las decisiones contradictorias de un Ejecutivo que ha dilapidado una de las mejores oportunidades de Panamá para repensarse y buscar caminos propios (y no los que imponen instituciones, inversionistas y consultores extranjeros).
Por si fuera poco, 2009 será año de cambio en el Palacio de las Garzas y todas las opciones son tétricas, así que nada cambiará, solo se profundizarán las injusticias y el modelo de país en el que todo se vende y todo se compra. Sí, escucharemos los clásicos discursos del fin de la pobreza y de las oportunidades para todos y, a la hora de evaluar, constataremos que nada ha cambiado.
Seguiremos viendo cómo Israel se amarra de las excusas más peregrinas para tratar de eliminar de la faz de la Tierra (o al menos de su supuesta tierra “prometida”) a los palestinos o a quien ose a poner en duda un derecho divino tan vaporoso como celestial. Si su dios, o el que sea, tuviera que avalar bombardeos y matanzas otra cosa sería (pero ahora certifican las masacres con la facilidad con la que el rabino avala la comida correcta, la receta exacta para no pecar).
Es probable que nos llegue alguna noticia de África que nos hable de desplazamientos masivos, de guerras entre señores de la misma alimentados de armas por países europeos o por Estados Unidos… tampoco nos extrañe si nos enteramos que Rusia trata de recuperar el esplendor pasado del que vive a punta de tanques y armas.
Tendremos a Obama, sí, pero descubriremos que el voluntarioso candidato ya será presidente de la maquinaria más perfecta de mentir que hay en el mundo y si la quiere manejar entrará en el juego. Irak seguirá siendo Irak invadido y en Afganistán vivirán un déjà vu y pensarán que el tiempo, como en la Asamblea de Panamá, retrocede cuando vean la nueva ofensiva ¿internacional?
Ya no es tiempo de sueños, al menos hasta que el ciclo cambie, ni de revoluciones (50 años han pasado del milagro cubano), ni de jóvenes en la calle reclamando otro modelo, ni de florecitas, ni de paz, ni de cuestionamientos profundos. Será, pues, el año del rescate del sistema financiero y empresarial esquizofrénico y tramposo que nos ha llevado a la debacle. Como han visto, nadie se ha planteado cambiar lo que no funciona, sino apuntalarlo con nuestros impuestos y esperar a que las ganancias y el tan sobrestimado crecimiento muestren de nuevo su cara.
Sin embargo, como despedí el año tratando de ser optimista, comenzaré éste casi en el mismo tono. ¿Qué queda? Queda mucho… queda resistir (que no es tarea fácil), queda construir alternativas desde lo más local, dando ejemplos de que se puede vivir y crecer fuera del consumo y de la economía ficticia. Creo, o quiero creer, que la próxima década va a ser la de las ciudadanas y ciudadanos. Nuevas formas de lucha, nuevas propuestas nacidas desde una ciudadanía hastiada surgirán mientras los políticos tradicionales son incapaces de reaccionar al aluvión del cambio. Esto tendrá que ocurrir: no sé si en cumplimiento de la profecía maya del cambio de civilización y, por tanto, de espíritus, en 2012, o simplemente por incapacidad de seguir alimentando este sistema inhumano e injusto. Hay que apostarle a algo y yo lo hago a esto, ya que espero que los casinos también se desmoronen en estos tiempos de agitación. Es cierto, lo que va a ocurrir en este año es terriblemente previsible. Hagamos algo para asaltar las efemérides e ir marcando las fechas de la diferencia ante la indiferencia.
[El reencuentro con los amigos le hace a C. darse cuenta de cuánto debe aprender de los otros. El filósofo y pedagogo Rodrigo Velasco escribe: “Hacerse humano es reconocerse inacabado y proponerse una forma de construir la propia identidad, dentro de las limitaciones y oportunidades que ofrece el entorno (…) cada persona lleva dentro de sí porciones de historia de toda la humanidad”.]
• Hacia un estudio de la política: Paulino Romero C.
• La basura que no es basura: John A. Bennett Novey
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• Problemas que trae e l verano: Hernán A. De León Batista