[SAMARITANOS]

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Las leyes del buen samaritano brindan protección jurídica a transeúntes que valientemente ayudan a las personas en alguna emergencia. El mes pasado, la Suprema Corte de California emitió una interpretación perturbadoramente estrecha de su ley estatal, la cual podría desalentar a los futuros buenos samaritanos para proporcionar ayuda por temor a que los demanden. La resolución se produjo después de que la víctima de un accidente automovilístico demandó, por negligencia, a su aspirante a rescatista. La noche de Halloween de 2004, el coche que conducía Alexandra Van Horn se estrelló contra un poste de luz. Cuando su compañera de trabajo Lisa Torti, que estaba en otro coche, vio el accidente, se apresuró a ayudar. Preocupada de que el coche se incendiara o explotara, Torti levantó y sacó a Van Horn del asiento delantero del pasajero. Van Horn, quien quedó paralizada, demandó a Torti argumentando que su negligencia al moverla causó su parálisis.

En su defensa, Torti se basó en la ley del buen samaritano de California. Los 50 estados cuentan con leyes de este tipo, pero varía la protección que brindan. Con una votación de 4 a 3, la Corte resolvió que la ley estatal no da a Torti inmunidad ante la responsabilidad porque se aplica solo a personas que proporcionan ayuda médica. Los magistrados de la mayoría se basaron en el hecho de que la ley del buen samaritano de California está incluida en la parte de las leyes estatales que tratan de los servicios médicos en caso de emergencias. No obstante, los disidentes tenían el mejor argumento. Como lo señalaron, por su lenguaje simple, la ley californiana que habla en lo general de atención de urgencia “debería aplicarse tanto a la ayuda médica como a la no médica”.

Las implicaciones de la resolución son perturbadoras. La ley no debería desalentar a la gente que ve un accidente a proporcionar la mejor ayuda que pueda. No obstante, ahora, los californianos tendrán razones para dudar. Si brindan ayuda no médica como sacar a alguien de una casa en llamas o rescatar a una persona que se está ahogando, podrían estar arriesgando los ahorros de toda su vida.

La legislatura de California debería volver a redactar la ley para dejar claro que está protegido quienquiera que haga un esfuerzo de buena fe para ayudar en una emergencia y actúe razonablemente. Otros estados deberían examinar sus propias leyes del buen samaritano y asegurarse de que no desalienten a los transeúntes bien intencionados a ayudar a las personas que se encuentren en peligro.


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