
EJECUTORIAS
El marketing es una herramienta valiosa en toda actividad donde el objetivo sea captar clientes o adeptos, no importa si los fines son lucrativos o no. Hace más de cinco años, nuestro país fue invadido con fuertes campañas publicitarias donde se hizo un excelente marketing a un candidato político que resultó altamente engañoso, pues jamás pudo cubrir las expectativas que con tanta ilusión pusieron en su persona quienes le dieron su voto y le permitieron ganar las elecciones del año 2004.
Hoy, nuevamente estamos sometidos a una larga campaña política donde las agencias publicitarias están haciendo sus mejores esfuerzos para desarrollar estrategias y decirnos cuál es la mejor opción, aunque nuevamente puede resultar todo falso y es ahí donde los panameños debemos hacer nuestras reflexiones y evaluar la elección que haremos sobre quiénes administren nuestro país los próximos cinco años.
Podemos ver ejemplos de la fuerza del marketing en la actual campaña política, tomando a los dos candidatos que se dicen ser los más fuertes. Tenemos una candidata que dice nos va a gobernar de corazón, porque ella viene de la clase humilde, que con su esfuerzo estudió una carrera universitaria y que lo que hoy tiene es producto de su trabajo. Llama la atención leer en los medios que ya posee una cierta fortuna personal, pero poco se sabe de sus logros como ingeniera agrónoma, detalles que seguro serían de interés para el sector agropecuario para que tomen ideas y puedan salir de tantos problemas.
En el marketing que le hacen a la candidata presidencial también nos están vendiendo la idea de que ella es la mejor opción porque es del pueblo. Sin embargo, no vemos el sentido para hacer comparaciones sociales, ya que en el partido de la candidata hay muchas personas de clase social alta que tienen todo el derecho para participar en la política, como su candidato a la vicepresidencia y ella llegó a trabajar en el Gobierno con un canciller que, gracias a ser un panameño de origen pudiente, ha procurado al país relaciones diplomáticas internacionales al más alto nivel.
Por otro lado tenemos a un candidato que dice ser el cambio, porque su partido es relativamente nuevo, porque considera su éxito empresarial como un ejemplo de que sabe trabajar y que sus experiencias como funcionario en los gobiernos de los dos partidos más tradicionales del país le permiten conocer a fondo la realidad del Estado.
En este caso, obviamente es un candidato que no clasifica como del pueblo, por lo que su amplia campaña publicitaria está enfocada en un marketing estratégico que lo vincula en actividades con comunidades muy humildes. Aquí resulta curioso que, con tanto empeño en demostrar que es un candidato enfocado hacia un cambio para mejorar las condiciones sociales de las personas que viven el día a día, porque no disponen de suficientes recursos, hasta ahora no utilice su principal herramienta (la que es real y puede ser tangible para todos) permitiendo una oferta de productos de la canasta básica a precios módicos, aunque ello implique bajar sus porcentajes de ganancias en una actividad que siempre le ha sido tan rentable y que hoy le permite una muy buena posición económica.
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