
No fueron pocos los que rechazaron los decretos ley sobre seguridad, pero nada impidió que el Ejecutivo los aprobara; muchos usuarios y transportistas se oponen al nuevo sistema de transporte público, pero el proyecto marcha a paso redoblado, y la cinta costera se construye pese a la crítica ciudadana. Son muchos los que critican los viajes del Presidente, pero no por ello ha dejado de hacerlos.
En otras palabras, hay temas en los que el Ejecutivo no da marcha atrás. Pero hay otros en los que adopta un rol de pusilanimidad que avergüenza. Su promesa de crear un sistema único de salud no la cumplirá, pese al trabajo de cientos de personas que participaron en la elaboración de un proyecto de ley para hacer realidad este objetivo. La excusa es que no hay consenso con los médicos para aprobarlo. Y en vez de negociar con ellos, lo que ha hecho el Ejecutivo es apartarse.
Esta actitud solo demuestra su apatía por estos temas, y su política acomodaticia frente a situaciones conflictivas. ¡Qué manera más fácil de gobernar!