
Viernes 11/6/2008
Olga Kurylenko, una “chica Bond” atípicaPor: Manuel Carretero
La bella ucraniana da vida a Camille, una de las “chicas Bond” más combativas de su historia, porque la motivación que le mueve es la venganza, como explica la actriz: “Camille es una chica con un pasado trágico, porque su familia fue asesinada frente a sus ojos cuando era joven. Ha sufrido mucho por este motivo. Sabe quién es el hombre que mató a su familia y lo que la mueve es la venganza”. Por eso la nueva “chica Bond” maneja con destreza las armas y las estrategias de combate, que se alía con el agente 007 (Daniel Craig) en su viaje a Haití y Bolivia para luchar contra una organización criminal. De hecho, Quantum of solace, dirigida por Marc Forster, se ha rodado en localizaciones por todo el mundo, más que en ninguna otra película de la saga de James Bond: se empezó en los Pinewood Studios, en el Reino Unido, antes de viajar a Ciudad de Panamá y Colón, en Panamá, y al desierto de Atacama en Chile; Siena, Carrara, Lago di Garda y Fonteblanda en Italia; y Bregenz en Austria, con una unidad de rodaje adicional haciendo una secuencia aérea en San Felipe, México. Después de pasar un duro casting de tres meses, la actriz ucraniana tuvo que entrenar mucho para las escenas de acción de la película: “Cuando leí el guión me entusiasmé. Me encantó el personaje y me gustó también el hecho de que iba a estar en medio de tanta acción. Me imaginé que habría mucho trabajo con armas y especialistas, mucha conducción, caída libre, ¿cuándo tienes la oportunidad de hacer todo esto?”. DE UCRANIA A PARÍS Olga Kurylenko está acostumbrada a los cambios y los viajes desde muy pequeña, cuando a los 13 años fue descubierta por el típico “caza-modelos” en su viaje a Moscú con su madre desde la pequeña localidad ucraniana de Berdyansk, donde nació en 1979. De allí surgió una carrera de modelo que la llevó a establecerse y trabajar en París, así como en pasarelas de Milán, Nueva York y Londres. A los 18 años ya había aparecido en las portadas de revistas como Vogue y Elle, pero siempre con el deseo de dar el salto a la actuación, como tantas otras modelos. Lo consiguió en Francia, donde hizo su debut como protagonista en el papel de Iris en L’Annuaire (2005), de Diane Bertrand, aunque realmente se dio a conocer junto a Elijah Wood en Paris Je T’Aime (2006), un filme independiente en el que varios directores internacionales de prestigio contaban sus historias de París. Tras conseguir papeles en películas como Hitman (2007) y Max Payne (2008), su carrera dio un salto sustancial con su fichaje para ser chica Bond, en un papel que se aleja bastante de las típicas bellezas de la saga. MÁS ACCIÓN
Para empezar, tiene mucha acción, mucho movimiento, algo en lo que tuvo que reciclarse para olvidar sus estudios de ballet: “Entrené para las diferentes escenas de acción: las peleas, los barcos, la conducción. Los especialistas me ayudaron muchísimo, todo es cuestión de aprender y ellos son muy buenos maestros, todo estaba muy bien explicado”. Además, aunque en la película es inevitable la tensión sexual entre los protagonistas, Olga tiene muy claro que su personaje ha marcado un hito:. “No creo que Camille sea la típica ‘chica’ Bond. Ella es la única chica Bond en la historia de Bond, ¡que no se acuesta con él! Camille tienen un carácter fuerte, sabe lo que quiere y está decidida a conseguirlo”. Su relación con Daniel Craig ha sido perfecta, y además divertida: “Es genial trabajar con Daniel. Es muy profesional, muy serio acerca de su papel, pero también tiene mucho sentido del humor, sus bromas son muy, muy graciosas. Creo que Daniel ha tenido el éxito que ha tenido al tomar el papel de James Bond porque es un gran actor, pero también por su apariencia es muy importante. Es muy masculino y fuerte. El poder de sus ojos es increíble. Me di cuenta en una escena. Con tan sólo mirarte, te penetra con su mirada, es muy poderosa”. Olga parece tener también la fuerte determinación de ser actriz, y al igual que ha aprendido inglés y español para sus últimos papeles, ha declarado que ya no se subirá más a una pasarela, para centrarse solo en la interpretación. Ahora le espera otro rodaje con buenas dosis de acción: Kirot, de de Danny Lerner, que se hará en Israel en coproducción con Francia. Su vida sentimental también ha sido agitada, ya que se ha divorciado en dos ocasiones. Se casó en 1999 con el fotógrafo francés Cedric Van Mol y su unión terminó casi cuatro años después. Su segunda boda, con el empresario de teléfonos celulares estadounidense Damián Gabrielle, celebrada en 2006, solo aguantó un año.
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