
Viernes 9/18/2008
'Ahora hay una oficina aquí'Por: Sophia Kishkovsky
El documental de poca duración, "Ahora hay una oficina aquí" de Andrei Loshak, es elegíaco más que de investigación, pero toca un tema cercano al corazón de algunos ciudadanos rusos: la desaparición de edificios históricos. La transmisión del segmento de 25 minutos estaba programada para el 28 de junio en "Profesión: reportero", el programa semanal de documentales de NTV, un canal conocido alguna vez por noticias de golpes duros que fue objeto de críticas del Kremlin después de que Vladimir V. Putin llegó a la presidencia en el 2000. Vladimir Gusinsky, el propietario del canal, estuvo encarcelado brevemente ese año en Moscú, después huyó del país. Perdió el canal frente a una unidad de Gazprom, el monopolio energético controlado por el Kremlin, en 2001. NTV ahora se especializa en información de delitos. Loshak se centró en el viejo Moscú, donde los habitantes y expertos en preservación dicen que se están demoliendo edificios rescatables para construir bloques de oficinas o departamentos que enriquecen a constructores bien conectados o reaparecen como nuevas creaciones chabacanas de época. "Sé cuál es el espíritu del viejo Moscú", dijo Loshak en una entrevista en los Cerdos Gemelos, un lugar frecuentado por los reporteros, cerca de los estudios de NTV. "Sé lo que se ha perdido. Era una ciudad totalmente diferente, donde uno podía conocer ancianos y los niños jugaban en los patios". Su documental se exhibió en el lejano este de Rusia, con un huso horario muy anterior al de Moscú, pero no en el resto del país. NTV dijo en una declaración que se requiere "consultar más con los abogados", y que no especularía sobre cuándo podría transmitirse. "El director general planteó inquietudes no relacionadas con el contenido de la cinta, sino con los aspectos legales de las preguntas que se plantean en él", dice la declaración refiriéndose a Vladimir Kulistikov, titula de ese cargo en NTV. El 21 de julio, apareció en RuTube, un clon de YouTube, y desde entonces se han registrado más de 230,000 descargas. En agosto, se presentó a Loshak en un artículo de siete páginas en la revista rusa OK, en el que apuntó a Yuri M. Luzhkov, el alcalde influyente de Moscú, y a su esposa Yelena Baturina, una multimillonaria magnate de la construcción que recientemente compró una casa en Londres por 50 millones de libras o unos 91 millones de dólares, según se informó. "Por alguna razón, se supone que no debemos prestar atención al hecho de que supuestamente no hay dinero para la restauración de monumentos, mientras la persona principal de la ciudad compra la segunda casa más grande de Londres", dijo Loshak. "No sé si cosas así se puedan publicar en la revista OK". La revista señaló el comentario que hizo otro reportero de TV en cuanto a que "las revistas lustrosas son el último refugio" de la libertad de prensa porque las autoridades no hacen un seguimiento al detalle de ellas, y la mayoría son propiedad de editores occidentales "que son más difíciles de controlar". No obstante, Baturina ganó una demanda por difamación el año pasado contra el editor de la edición rusa de Forbes, publicada por Axel Springer de Alemania, que también saca OK en Rusia. La decisión de NTV de quitar el documental de Loshak "es un reflejo", dijo Antón Nossik, ejecutivo sénior de SUP Co., que supervisa LiveJournal.ru, la versión rusa del portal de blogs LiveJournal. "Se trata de una industria de la censura", dijo Nossik. "Han desarrollado estos mecanismos, es su reacción a la televisión. Es posible que sean las últimas personas en el planeta que vean televisión, pero aún así piensan que lo que se muestra ahí es extremadamente importante". Al igual que las revistas, hasta ahora, no ha habido un escrutinio similar de Internet, dicen los analistas, en gran medida porque tiene un público más reducido. NTV llega a millones de espectadores; RuTube reporta tener 400,000 usuarios diarios y OK, una circulación de 130,000 ejemplares. La película de Loshak, que sigue disponible en RuTube, da un lugar importante a periodistas británicos basados en esta ciudad que formaron la Sociedad para la Preservación de la Arquitectura de Moscú, y presenta a la supermodelo Natalia Vodianova en su país de origen, Inglaterra, alabando la preservación de la arquitectura en Gran Bretaña. Se muestra a Grigory Revzin, el crítico de arquitectura, hablando de una visita a Venecia con Vladimir Resin, el jefe de construcciones de Moscú y amigo cercano del alcalde Luzhkov. Según Revzin, Resin estaba horrorizado por el deterioro de Venecia y deseaba que los funcionarios de la construcción en Moscú la puedan meter en cintura. Las palabras más fuertes del documental son de Yevgeny Filatov, un artista a quien obligaron a abandonar la casa que la familia habitó por cinco generaciones en la transformación postsoviética del tranquilo Ostozhenka, cerca del Kremlin, para hacer casas iguales para multimillonarios. En la calle Molochny, la antigua casa de madera de Filatov, en la que también vivió alguna vez el artista Viktor Popkov, ha sido reemplazada con una mansión dizque del siglo XIX. Aunque parezca mentira, la casa nueva tiene la misma placa que tenía la antigua, en la que se la identifica como monumento cultural de ese siglo, donde vivió Popkov. Al permitir que Internet funcione con relativa libertad, el Kremlin puede decir que existe la libertad de expresión, dicen algunos rusos. Sin embargo, también dicen que un caso penal reciente contra Savva Terentyev, un bloguista, podría ser un indicio de que se tomarán medidas enérgicas contra Internet. Se acusó a Terentyev, un músico de 22 años de la República Komi en el norte de Rusia, de "incitar al odio o la enemistad" por escribir que los policías son "los representantes más tontos y menos instruidos del mundo animal" y deberían ser incinerados en hornos "como en Auschwitz". Le dieron una sentencia de un año en prisión en caso de reincidencia. "Lo más probable es que este fallo sea una advertencia para todos los demás: muérdanse la lengua en Internet", dijo Ludmila Alexeeva, presidenta del Grupo Moscú Helsinki, una organización de derechos humanos, a la agencia de noticias Interfax.
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