
Viernes 12/9/2008
En peligro la música típica de violínPor: Alcibiades Cortés
Esto se debe, en parte, al fallecimiento de destacados compositores e intérpretes que sentaron las bases del género musical con el uso del violín. Se suma a esto la aceptación que hoy día tiene la música típica gracias a los ejecutores del acordeón como Samy Sandoval, Osvaldo Ayala, Ulpiano Vergara, entre otros. Violinistas de la talla de Abraham Vergara, Francisco Chico Purio Ramírez, Colaco Cortés, Antonio Toñito Sáez, Clímaco Batistas, Benigno Villarreal, Alfonso Molina, Gertrudis, Sacramento y Rogelio Córdoba, entre otros, desfilaron por los campos de Azuero varias décadas con su instrumento alegrando y componiendo cumbias. Rodrigo Frías ─uno de los pocos violinistas que sobrevive de la época de oro del violín en Panamá─ afirma que el “pasillo de ritmo lento” ya ha dejado de escucharse tal como se hacía hace 60 años atrás. Agrega que la misma suerte ha corrido con los güiros, instrumentos de percusión que fueron reemplazado por la churuca de calabaza. “Además, la música que se ejecutaba con los güiros para los funerales de los infantes desapareció junto a muchos compositores que han dejado obras inmortales”, enfatiza. Frías ─quien tiene 83 años de edad─ recuerda que hasta la década de 1940, la música de acordeón solo se escuchaba en las cantinas, mientras que “la música de violín era la predilecta y favorita de la gente de altura de esa época”. Frías sigue convencido de que “la música de violín es la más hermosa que ha existido y es uno de los géneros que goza de más variantes musicales”. Como ejemplo menciona “La Rebujina”, que es una de las piezas más viejas del folclore nacional y una de las más difíciles de ejecutar por su calidad. En tanto, el poeta santeño Dionis Ulloa dice que aunque no se tiene una fecha exacta de cuándo se introdujo el violín en esa región, los relatos de la población dan fe de que los primeros bailes se celebraban con música de violín. Ulloa añade que entre “los años 1800 hasta 1940, los mejores músicos de violín se trasladaban de pueblo en pueblo para amenizar las fiestas populares”. Se estima que el primer violín llegó a la región santeña de Canajagua, específicamente a la casa de la reconocida familia Córdoba, en la comunidad del Paradero de Mogollón, distrito de Macaracas. Gertrudis, Sacramento y Gelo Córdoba serían entonces sus primeros ejecutores, expresa el poeta. Desde entonces, enfatiza Frías, el acordeón le gana terreno al violín y este último instrumento va quedando rezagado, así como las composiciones que se crearon en él. Afirma el veterano músico que en la actualidad quedan pocos ejecutantes de la música típica popular con el violín, y lo más preocupante es que los jóvenes no se interesan por aprender a ejecutar esta pieza, ni las autoridades se preocupan por crear escuelas para su enseñanza.
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