
Viernes 10/23/2008
Aires románticosPor: Inmaculada Tapia
Los tonos pastel, rosados y grises, junto con los vainilla, son los más propicios para conseguir una atmósfera como la que te sugerimos. No hay razón para impregnar cada tejido con el color total. Bastarán ligeras pinceladas para conseguir una atmósfera delicada. Los textiles con dibujos campestres ayudan a consolidar el ambiente. Los motivos florales con escenas bucólicas también. Un color como base te servirá para ir combinando con otros de gama neutra y marcarte una dinámica que no distorsione. GRISES Y PLATAS Así, para aquellas que quieran dar a su dormitorio un toque romántico, pero neutro, elegante y sin estridencias, nada mejor que jugar con los negros, blancos, grises y platas, como los que se propone en la colección Hekla, de Paniker. Las colchas destacan por sus motivos geométricos que se alejan de la tradición sentimental, pero que al mismo tiempo la reinventan. Los suaves tostados y crudos dan a la habitación un toque más cálido. En los complementos se puede añadir un guiño dorado, que lejos de recargar el ambiente, ofrece al conjunto un aire armónico muy agradable. Las alfombras de pelo y pequeños detalles en raso en la colcha también ayudan. La gasa, el lino y el terciopelo son también texturas comprometidas con el romanticismo. VAPOROSO Los visillos de tela vaporosa y que cuelguen más allá del suelo son ideales para propiciar un ambiente romántico. Lisos o con dibujos expuestos sobre la propia tela son una solución ideal para dejar pasar la luz. La firma Sia apuesta también por los tonos ligeramente brillantes para crear un ambiente romántico. Telas adamascadas que consiguen que, incluso en una casa de campo, el interior sea refinado, alejado de la tierra con la que se puede encontrar en el jardín. La forma de los sofás y sillones puedes adaptarla a estilos de decoración de siglos anteriores, sin que por ello debas incorporar maderas nobles. A los sillones estilo Luis XVI puedes incorporarles una tapicería que combine con tus muebles más actuales. Como complemento, los candelabros pueden servirte para añadir ese toque especial. De cristal o imitando plata, no los elijas excesivamente grandes, si el espacio no lo permite. Olvida tu lugar habitual. Si optas por los que son más generosos de tamaño, el suelo puede convertirse en una gran idea. Los espejos también son un detalle a tener en cuenta para crear ambiente. El marco no tiene porqué ser especialmente distinguido; incluso puedes acoplarlo en la pared como si formara parte de ella y enmarcarlo con la misma moldura que las de puertas y ventanas. Si además, en lugar de recién comprado es visible que la pátina del tiempo proveniente de distintas generaciones es notable, no lo restaures. Es el idóneo.
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