Viernes 12/15/2008

Elevemos el CI del mundo

Por: Nicholas D. Kristof
The New York Times

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RAWALPINDI, Pakistán. -Los viajeros que llegan a África o Asia llevan en su totalidad sus formas predilectas de ayuda exterior para “marcar una diferencia”. Una de las mías es una sustancia milagrosa que es barata y, de hecho, vuelve más inteligentes a las personas.

Para mala fortuna, tiene un lamentable efecto secundario. No, no provoca esterilidad, pero se trata de, prácticamente, la sustancia menos sexy del mundo. Es más, como es aburrida hasta el cansancio, muy poca gente le presta atención o invierte en ella. (¡O se atreve a escribir acerca de ella!)

Es la sal yodada. Casi un tercio de las personas en todo el mundo no consume suficiente yodo a partir de sus alimentos y el agua.

En casos extremos, el resultado son enormes bocios que inflaman su cuello, u otras discapacidades evidentes como enanismo o cretinismo. Sin embargo, el retraso mental es mucho más común.

Cuando una mujer encinta no tiene suficiente yodo en su cuerpo, su hijo pudiera sufrir daño cerebral irreversible y podría tener un coeficiente intelectual (CI) de 10 a 15 puntos inferior a lo que, de lo contrario, tendría.

Una suposición educada es que la deficiencia de yodo da como resultado una pérdida innecesaria de más de mil millones de puntos del CI por todo el mundo.

Los estudiosos del desarrollo hablan maravillas de los beneficios de sumarle yodo y otros micronutrientes (como vitamina A, zinc y ácido fólico) a las dietas.

El Consenso de Copenhague, que reúne a un panel de prominentes economistas mundiales para que encuentren las soluciones más efectivas en relación al costo a los problemas de mundo, sitúa los micronutrientes en la cima de las prioridades del gasto en ayuda exterior.

“Probablemente no haya otra tecnología”, dijo el Banco Mundial con respecto a los micronutrientes, “que ofrezca una oportunidad tan grande de mejorar vidas a un costo tan bajo y en tan poco tiempo”.

No obstante, la estrategia no se ha puesto en marcha del todo, en parte debido a que los micronutrientes no son nada glamorosos.

No hay estrellas promoviendo el yodo. Además, ¿qué país creen que ha tomado la delantera en este campo mediante el patrocinio de la Iniciativa del Micronutriente? Una pista: Es honesto y soso, justamente como los micronutrientes.

EXPERIENCIAS

Pakistán es típico de los desafíos. Hasta hace poco, seis de cada 10 escolares paquistaníes presentaban deficiencias de yodo. Sencillamente, nadie pensaba en el yodo.

“Nunca había oído acerca de la sal yodada”, dijo Haji Sajjawal Khan, de 65 años, el propietario de una pequeña fábrica de sal en esta localidad cercana a la capital, Islamabad.

Funcionarios de la Iniciativa del Micronutriente y otras dependencias se pusieron en contacto con propietarios de fábricas como Khan y los motivaron a fabricar sal yodada, en parte con el fin de contribuir a que los paquistaníes fueran más saludables y más inteligentes.

“Esto impedirá que la gente tenga el cuello hinchado y hará que sean más inteligentes”, dijo Khan. Así que accedió a agregar una solución de yodo a su molino de sal.

OBSTÁCULOS

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Uno de los obstáculos es el rumor en el sentido que la sal yodada es, de hecho, un anticonceptivo, una maliciosa conjura de forasteros para evitar que los musulmanes tengan bebés.

La teoría de una conspiración se propagó, parcialmente, debido a que la misma dependencia bienhechora de publicidad que comercializó la sal yodada también comercializó condones.

No obstante, el progreso es evidente. Uno de los atractivos es que una campaña enfocada a agregar yodo a la sal cuesta tan solo de dos a tres centavos de dólar por persona a la que se llega al año.

“Estamos gastando muy poco, pero el beneficio es enorme”, comentó el Dr. Khawaja Masuood Ahmed, funcionario de la Iniciativa del Micronutriente en este lugar. “Estamos previniendo que la gente termine como retrasados mentales”.

De hecho, una revista británica de medicina, The Lancet, informó el mes pasado que “la deficiencia de yodo es la causa más común de afectación mental prevenible en todo el mundo”.

Ocasionalmente, en mis viajes me he sentido molesto al encontrar en mi camino poblados enteros, en el oeste de China y otras partes, extrañamente llenos de personas con impedimentos mentales y físicos, deambulando por la calle, incapaces de hablar de manera coherente. Ahora me doy cuenta que, en algunos casos, probablemente era a causa de una deficiencia de yodo.

De hecho, el problema solía ser común en los Alpes. Se cree que la palabra “cretino” viene de un dialecto montañés del francés, al parecer porque la deficiencia de yodo en los Alpes producía a muchos cretinos. El problema terminó cuando se llevó comida de otras partes y la sal fue yodada.

Se habla de que el Presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, pudiera darle reconocimiento al aparato de ayuda estadounidense, quizá convirtiéndolo en un departamento del Gabinete.

Hay muchas causas buenas en competencia ─yo creo con firmeza en mayores inversiones en la educación y la salud materna, en particular─ pero tal vez no haya mejor inversión, que rinda más por la suma depositada, que los micronutrientes.

 

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