Viernes 11/7/2008

Las posibilidades de la hipnosis

Por: Jane E. Brody
The New York Times News Service

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LA PRENSA/Archivo
Mi marido, Richard, fumó cigarrillos durante 50 años, habiendo fracasado en varios intentos por dejarlo por cuenta propia. Cuando una amiga le dijo, en agosto de 1994, que la hipnosis le había permitido dejarlo, él decidió que lo intentaría.

"No funcionó; yo no estaba hipnotizado", declaró tras su única sesión. Pero, sí había funcionado: desde ese día, él no le ha dado una sola fumada a un cigarrillo.

Gloria Kanter de Boynton Beach, en Florida, pensaba en 1985 que su intento con la hipnosis por superar su temor a volar había fallado. "Cuando la terapeuta me hizo despertar, le dije que no había funcionado", recordó en una entrevista. "Le dije, escuché todo lo usted dijo".

No obstante, la siguiente vez que ella y su marido se dirigieron al aeropuerto, ella no estaba bañada en sudor ni paralizada por el temor. "Me sentía muy bien", dijo, "y he estado bien desde ese día".

Al igual que muchos otros cuyo conocimiento de la hipnosis proviene de películas y espectáculos de entretenimiento, mi marido y Kanter malinterpretaron de qué se trataba la hipnosis. Mientras se está en un trance hipnótico, la persona no está inconsciente ni dormida, sino, más bien, en un estado de profunda relajación que da como resultado una mente altamente concentrada y lista para aceptar sugerencias que le ayuden a lograr sus objetivos.

La hipnosis ha estado empantanada en la polémica a lo largo de dos siglos, y con frecuencia se exageran sus beneficios. No le sirve a todos los que desean dejar el cigarrillo, por ejemplo; pero, hay que considerar, tampoco lo hacen otros tipos de tratamientos.

Además, la actitud del paciente es crucial. En las palabras de Brian Alman, psicólogo que practica la hipnosis en San Diego, "El poder de la hipnosis, de hecho, reside en el paciente y no en el doctor".

Roberta Temes, hipnotista clínica en Scotch Plains, Nueva Jersey, insiste en que la hipnosis no puede obligar a las personas a que hagan cualquier cosa que no deseen hacer. La hipnosis puede tener éxito solamente para ayudarle a la gente para que lleve a cabo los cambios que desea, destacó en una entrevista.

En su libro, La guía completa del hipnotismo para el idiota, Temes destaca que el éxito para alcanzar el propio objetivo es la mejor prueba de que usted estaba realmente hipnotizado. Ella también sugiere una segunda o tercera sesión si usted no alcanzó su objetivo del todo al primer intento.

En efecto, la hipnosis es el epítome de la medicina cuerpo-mente. Puede facultar a la mente para que le diga al cuerpo cómo debe reaccionar, y modificar los mensajes que el cuerpo le envía a la mente. Se ha empleado para contrarrestar la náusea del embarazo y la quimioterapia; para combatir la ansiedad en el dentista y antes de tomar exámenes; el dolor asociado con la cirugía, tratamiento de endodoncia y el parto; así como para contrarrestar el temor a volar y hablar en público; arrancarse compulsivamente el cabello; aunado a hipos incurables, entre otros muchos e inquietantes problemas de salud.

En un artículo publicado en la Revista El Permanente en 2001, Alman dijo que "dentro de cada paciente existe potencial útil" para beneficiarse con la hipnosis. "El objetivo de la hipnosis médica de tiempos modernos", dijo, "consiste en ayudarles a los pacientes a que usen este potencial inconsciente".

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Alman describió a una sobreviviente de un campo de concentración, de 65 años de edad, que se ahogaba repetidamente cuando intentaba tragar, aun cuando exámenes de su esófago no revelaban obstrucción alguna. Después de tres sesiones de hipnoterapia, su problema quedó resuelto. "Fui liberada de mi esófago", dijo la paciente.

Quizá no haga falta que usted este frente a frente con un hipnotista para obtener un beneficio médico. Temes dijo que la hipnosis podría ser de utilidad incluso si se practica con una audiocinta o CD, o por vía telefónica, misma que ella ofrece como parte de su práctica. Dijo que muchos de los discos compactos podían encontrarse a través del sitio en Internet: www.hypnosisnetwork.com.

Ellen Fineman, fisioterapeuta en Portland, Oregon, fue sometida a cinco operaciones para reparar su retina, pues ésta se desprendía continuamente. Con la esperanza que un sexto intento fuera el definitivo, ella recurrió a una cinta de hipnosis preparada por Temes para pacientes que se serían sometidos a un procedimiento quirúrgico.

Dicha cinta "fue muy relajante y reconfortante", comentó Fineman en una entrevista. "Me decía que estaría en las manos de profesionales que cuidarían muy bien de mí y que la inflación posterior sería mínima", dijo. "Esta vez la cirugía fue magnífica: nada de inflamación, ni hinchazón y nada de desprendimientos. El cirujano quedo asombrado y me preguntó qué había hecho diferente en esta ocasión".

Al igual que cualquier otra profesión, algunos hipnoterapeutas son más talentosos que otros. Temes sugiere que la mejor forma de encontrar a una persona con amplia práctica en hipnosis para el tipo de problema que usted está intentando resolver pudiera ser de boca en boca. Además, también es de utilidad la Sociedad Estadounidense de Hipnosis Clínica, en www.asch.net, misma que tiene una lista de referencia para terapeutas, tanto certificados como no, por ubicación y especialidad.

Si bien no todos son hipnotizados con facilidad, casi todas las personas pueden descender a un trance terapéutico, sostiene Temes. Otra de sus pacientes, la Doctora Susan Clarvit, psiquiatra de Nueva York, pensaba que ella no podría quedar hipnotizada; ella era demasiado científica, una persona demasiado racional, decía.

"Pero, estaba desesperada", dijo Clarvit en una entrevista. "Estaba embarazada de mi segundo hijo y mis náuseas eran demasiado intensas para conservar deseos de vivir. La Dra. Temes me preguntó qué era lo que yo sostenía con mayor frecuencia, y le dije que una pluma. Ella me hipnotizó para que, cuando yo sostuviera una pluma, tuviera una sensación general de bienestar. Sostuve la pluma de manera constante, incluso mientras conducía, y mis náuseas desaparecieron".

En un estado de hipnosis, a Clarvit le hicieron una sugerencia posthipnótica que vinculaba sostener una pluma con bienestar. Este tipo de sugerencias permiten a la gente practicar una nueva y deseada conducta después de haber salido del trance.

Alguien que intenta superar los bocadillos dulces pudiera oír del hipnoterapeuta: "Cuando sientas hambre, comerás vegetales". La sugerencia a un fumador podría ser: "beberás agua cuando quieras un cigarrillo", y alguien aterrado ante la idea de hablar en público pudiera recibir la sugerencia de "respirarás profundamente cuando te sientas asustado".

A muchos pacientes también les enseñan a practicar la autohipnosis a fin de reforzar la nueva conducta. La Dra. Karen N. Olness, catedrática de pediatría en la Universidad Case Western Reserve, quien preside la Sociedad Internacional de Hipnosis, dijo que "el entrenamiento de la "autohipnosis" en niños es una estrategia efectiva y práctica en la prevención de episodios de migraña".

A veces, pacientes con enfermedades bien establecidas pueden beneficiarse indirectamente de la hipnosis.

Alman contó el caso de una mujer que padecía esclerosis múltiple y que recibió tratamiento con hipnosis para la depresión, misma que no había logrado abatir con antidepresivos. Casi de inmediato, informó Alman, no solamente se aligeró la depresión de la mujer, sino que su andar y su expresión mejoraron notablemente.

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Él explicó que para muchos pacientes el problema médico es tan complejo que las indicaciones y órdenes específicas pudieran ser ineficaces. El beneficio a partir de la hipnosis pudiera depender en mayor medida de desencadenar procesos inconscientes dentro del paciente.

Sugirió que existe "una riqueza de material en el inconsciente del paciente que puede ser empleada para curar", pero lamentó el hecho que si bien la hipnosis médica a menudo puede generar cambios rápidamente en casos difíciles, está "subutilizada como herramienta terapéutica".

 

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