
Viernes 11/3/2008
¿Soy prejuicioso?Por: Nicholas D. Kristof
Los académicos usaron una técnica común de investigación, la prueba de asociaciones implícitas, para medir si las personas consideraban a Obama y otros candidatos más extranjeros o más estadounidenses. Encontraron que los sujetos en la investigación ─particularmente cuando les decían que pensaran en Obama como un candidato negro─ inconscientemente lo consideraban menos estadounidense que ya sea Hillary Clinton o John McCain. De hecho, el estudio encontró que los sujetos de la investigación ─estudiantes universitarios en California, muchos de ellos demócratas que apoyan a Obama─ inconscientemente lo percibían como menos estadounidense incluso que el ex primer Ministro británico, Tony Blair. No es que cualquiera de ellos creyera efectivamente que Obama es extranjero. Sin embargo, la prueba de asociación implícita midió la forma en que funciona la mente inconsciente, y al seguir instrucciones para organizar imágenes rápidamente, la mente respingaba ante la aceptación de un candidato negro como un estadounidense pleno. Este resultado tenía importancia: Mientras más dificultades tuviera una persona para clasificar a Obama como estadounidense, menos probabilidades que la persona fuera a darle su apoyo a Obama. Es fácil mostrarse escéptico hacia dicha investigación, así que ponga a prueba sus propios prejuicios inconscientes en http://implicit.harvard.edu/implicit/demo/ o en http://backhand.uchicago.edu/Center/ShooterEffect/. La raza es un tema polémico y emocional en Estados Unidos, en particular dentro del contexto de esta campaña. Muchos partidarios de Obama creen que su candidato estaría más adelante si no fuera por el racismo, al tiempo que muchos partidarios de McCain resienten las insinuaciones y creen que si Obama fuera blanco, ni siquiera sería considerado para la presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, con la raza como una corriente debajo del debate nacional, eso también vuelve este momento en uno de enseñanza. En parte eso se debe a nuevos hallazgos tanto en neurología ─usando tomografías el cerebro para entender cómo respondemos a personas de diferentes razas─ como en psicología social, que examinan la brecha entre nuestros ideales conscientes y de igualdad y nuestra proclividad inconsciente a discriminar.
Incidentalmente, este tipo de discriminación no solo es racial. Nosotros también albergamos prejuicios inconscientes en contra de los ancianos y de las mujeres que buscan posiciones de poder; prejuicios que afectan a la dupla republicana. Algunos académicos vinculan actitudes raciales con un beneficio en tiempos evolutivos a partir de una habilidad para formar juicios instantáneos con respecto a quién era un probable amigo o enemigo. Quizá haya existido una ventaja evolutiva en el reconocimiento instantáneo de si un forastero era de la propia tribu o de una tribu enemiga. Existe evidencia que la amígdala, uno de los centros de las emociones en el cerebro, emite una señal de advertencia sobre amenazas cuando percibe a personas cuya apariencia es “diferente”. No obstante, nuestros prejuicios probablemente sean mayormente culturales. Una de las razones para pensar eso es que muchos negros estadounidenses albergan un prejuicio inconsciente a favor de los blancos. Considerando todo, hay evidencia considerable de que si bien la gran mayoría de los estadounidenses verdaderamente cree en la igualdad y aspira a las mismas oportunidades para todos, nuestras mentes no son tan igualitarias como pensamos que son. “En lo personal, este estudio en verdad revela esta brecha entre nuestra mente y nuestros ideales”, dijo Thierry Devos, catedrático en la Universidad Estatal de San Diego que condujo la investigación sobre Obama, junto con Debbie Ma de la Universidad de Chicago. La igualdad se vincula enormemente a ideas de identidad estadounidense, pero resulta difícil estar a la altura de esas ideas. Incluso alguien como Barack Obama, quien pudiera estar a punto de convertirse en el presidente de Estados Unidos; pues tenemos problemas para verlo como estadounidense. Una ola de investigaciones recientes ha demostrado que la mayoría de los estadounidenses, incluidos los segmentos de personas de origen hispano y asiático, asocia la idea de “estadounidense” con la piel blanca. Uno de los estudios encontró que si bien la gente se da cuenta que Lucy Liu es estadounidense y que Kate Winslet es británica, sus mentes procesan automáticamente una rostro asiático como extranjero y una cara blanca como estadounidense; de aquí el siguiente título en un documento académico: " ¿Es Kate Winslet más estadounidense que Lucy Liu?. Se podría argumentar que Obama se registra como extranjero en nuestras mentes porque él efectivamente tiene conexiones familiares en el extranjero, como el origen keniano de su padre. No obstante, experimentos similares han encontrado el mismo resultado entre figuras famosas de los deportes que son negras.
Más aún, Devos encontró que cuando los participantes del último estudio recibieron instrucciones para concentrarse en la edad de cada candidato, o en el partido político de cada candidato, entonces tanto Obama como McCain fueron percibidos como estadounidenses iguales. Solamente fue cuando se dijo a los participantes que se concentraran en el color de la piel y vieran a Obama como negro que él fue percibido como extranjero. Esta elección presidencial de 2008 es un hito y pudiera terminar llevando a un hombre negro a la Casablanca. Eso crea una oportunidad para una conversación adulta acerca de las confusas complejidades de la raza, en parte debido a que existe evidencia de que cuando la gente se vuelve consciente de sus prejuicios inconscientes, puede superarlos.
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