Reflexión de los tenores latinos
EFE.
REDACCIÓN INTERNACIONAL
Algunos de los más importantes tenores del momento, como el mexicano Rolando Villazón o el peruano Juan Diego Flórez, conocieron en 2008 grandes éxitos y también momentos de crisis o de reflexión sobre sus carreras.
Para Villazón, el año empezó con su regreso a los escenarios tras un parón de seis meses por agotamiento. Su reaparición fue a principios de enero en la ópera de Viena con un papel que la crítica vio como muy apropiado para su estado emocional, el del hipersensible Werther de la obra de Massenet.
Los entendidos se congratularon cuando Flórez canceló su participación en el Rigoletto que el Teatro Real de Madrid montará en 2009.
“Siempre he pensado que de Verdi cantaré únicamente Rigoletto, solo que ahora es demasiado prematuro”, dijo Flórez al anunciar su decisión en Barcelona antes de explicar que es “bastante autocrítico” y pone todo su empeño en mejorar.
Flórez había interpretado ya al duque de Mantua de esta ópera de Verdi en el Callao de Lima, pero la crítica, tras el estreno en Alemania, coincidió en que el tenor ligero aún no está maduro para ese papel.
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