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Panamá, domingo 21 de diciembre de 2008
 

ÉPOCA NAVIDEÑA. una tradición que requiere convicción.

Una carta de fe cargada de deseos

Para los creyentes, las cartas al niño Dios o al Espíritu de la Natividad se deben redactar con fe y devoción para que se hagan realidad sus peticiones.

FUERZA. El día ideal para hacer las peticiones del año entrante es el 21 de diciembre. LA PRENSA/Noriel Gutiérrez1136025
RELLA ROSENSHAIN
rrosenshain@prensa.com

A principios del siglo XX en la ciudad de Panamá, inocentes manos infantiles introducían sus cartas al niño Dios en los buzones de correo ubicados en el Parque de la Independencia (de La Catedral). Ilusionados, regresaban a casa en compañía de sus padres, teniendo la certeza de que sus cartas repletas con sus deseos para Navidad llegarían a su destino final: el cielo o el Polo Norte.

Los tiempos han cambiado, pero hoy en el país aún hay personas, que de forma individual o grupal, se animan cada 21 de diciembre a redactar, esta vez, la carta al Espíritu de la Natividad.

Annette Clement ha tomado como tradición esta práctica que le ha inculcado a sus hijos desde pequeños. Para ella, la “nativita” (como se le conoce a la carta) es “una manifestación de fe y agradecimiento por todas las bendiciones recibidas en el año”.

La describe como una “Navidad anticipada”, pues el ambiente donde se redacta la carta debe homenajear el nacimiento de Jesús para así atraer la energía del espíritu de la Natividad, por medio de música, olores y adornos alusivos a la fecha.

Para Carmen Pousa, la “nativita” es un acto de confianza, esperanza e ilusión, en donde se puede volver a ser como niños para soñar y comunicarse de manera especial con Dios.

Agrega que la carta consiste en describir “detalladamente y de manera ilimitada” todos los deseos que la persona tenga para el año venidero.

La carta debe ser escrita con “fe, devoción y convicción”, seguro de que todo lo pedido ya le ha sido concedido y que solo se escribe la carta para facilitar la materialización física; y consciente de que se realizará lo que no se ha cumplido todavía, explica Pousa.

PASOS PARA REDACTARLA

Al principio de la misiva se le debe dar la bienvenida al Espíritu de la Navidad por medio de un saludo. Después, se debe escribir el siguiente encabezado:

“En Armonía para todo el mundo, bajo la gracia y de manera perfecta, de acuerdo con la voluntad divina y en nombre de mi amado maestro Jesús, te saludo amado maestro Natividad. Te doy las gracias por todas mis peticiones realizadas en el año que termina y por las que me serán otorgadas en el año que comienza. Yo deseo:...”

Finalizado esto, la persona procede a enumerar sus peticiones, pidiendo primero por el planeta, luego por su país, su ciudad, su hogar, su familia y seres queridos. Después se comienza a pedir para sí mismo, pero inicialmente por su evolución espiritual, para luego hacer el pedido material.

Según Pousa, las personas que se reúnen la noche del 21 deben depositar sus cartas en una bonita caja navideña. Así, “todos en grupo rodeamos la caja navideña que las contiene y comenzamos a energizarlas”, explica.

Después de ello, se comparte la comida preparada para la ocasión, y al finalizar la velada, cada quien recoge su carta y se la lleva a su casa, la coloca debajo del árbol o en el nacimiento hasta después de las fiestas, y después la guarda, detalla.

Dice Pousa que cada cierto tiempo la carta puede ser revisada por su autor, y este puede dibujar un gancho al lado de los deseos ya realizados.

Según la astróloga Lita Garatea, algunos optan por abrir la carta el 21 de diciembre del año siguiente y proceden a tachar los sueños ya cumplidos; los que no, se suman a la nueva carta . Otras personas optan por quemar la carta del año anterior.

Cada año, entre el 20 y 23 de diciembre, en el hemisferio norte se da el solsticio de invierno, fenómeno en el que la posición del Sol en el cielo se encuentra en su mayor distancia angular al otro extremo del plano ecuatorial del observador.

Por ello, este es “el momento apropiado para que el espíritu universal descienda y haga efectivo los pedidos de la gente aquí en la Tierra”, sustenta Garatea.

Navidad: tiempo para agradecer

“Estamos en un tiempo que es diferente”, anuncia el sociólogo Juan Arcia, quien expresa que si la persona cree en Dios debe recordar darle las gracias por su vida y las bendiciones recibidas.

Aparentemente la práctica de agradecer las dichas recibidas a lo largo del año se está perdiendo, opina.

Antes, la gente tenía más iniciativa; “ahora casi todo viene hecho, construido, prefabricado y con fines de tipo comercial”, cita Arcia.

Expresa que se está olvidando la visión de la propia emotividad del individuo, que no solo surge en torno a una fiesta, “sino que surge en torno a los demás”.

Incluso, sustenta que se ha dejado de compartir en esta fecha, cuando se celebra el espíritu de la Nati- vidad, pues parece que esta ocasión ya no es vista como una práctica social y de visitas, para pasar a ser un acto privado. Por ejemplo, “cada uno pasa la Navidad en su casa encerrado... e ingiere lo que ingiere y comparte escasamente con los demás”, plantea Arcia.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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