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Panamá, domingo 21 de diciembre de 2008
 

SIMILITUDES

El zapatazo

1136833Betty Brannan Jaén
opinion@prensa.com

PANAMÁ, R.P. –Gocé el zapatazo que un periodista iraquí le lanzó esta semana a George Bush hijo en Bagdad, pero deploro el acto, así como deploré la actuación de Balbina Herrera contra George Bush padre en Panamá; y veo paralelos entre los dos incidentes. En ambos casos, un presidente Bush en los últimos meses de su mandato hacía gira triunfal a su país invadido, donde fue humillado por protestas que arruinaron el recibimiento como liberador que buscaba.

Pero no todas las invasiones son iguales. Bush hijo cargará para siempre con el hecho de que su invasión de Irak se justificó con mentiras, se ejecutó con incompetencia catastrófica, y ha cobrado o arruinado las vidas de decenas de miles de personas. Además de los cuatro mil soldados estadounidenses que han muerto, y los 20 mil que han sufrido heridas devastadoras, la organización Iraqi Body Count estima (de manera muy conservadora) que unos 90 mil civiles iraquíes han muerto a manos de tropas o contratistas estadounidenses. Esa cifra sería mucho mayor si uno incluye a los miles que han muerto a causa de bombas suicidas y ataques terroristas, sin hablar de los desplazados y todos los demás que han sufrido algún impacto trágico de estos cinco años de guerra y ocupación armada.

Uno comprende, pues, la ira que muchos iraquíes sienten contra Bush hijo y que el periodista Muntazer al–Zaidi evidentemente comparte. “Detesto a Bush”, declaró al–Zaidi al comparecer ante un tribunal iraquí que podría condenarlo a dos años de prisión por “insultar” a un mandatario extranjero o a 15 años por agredirlo. Pero su actuación me parece una violación inaceptable de ética periodística. Cualquiera que fuera su opinión personal de Bush, su deber como periodista requiere aceptar que su única arma es la pluma. Siendo un periodista de la televisión iraquí, su acceso a una conferencia de prensa con el presidente de Estados Unidos era la oportunidad dorada de hacerle una pregunta muy dura a Bush, seguido de un reportaje muy crítico. Desperdiciar esa oportunidad con una tiradera de zapatos fue un acto infantil, una traición de su deber con el público televidente, y un abuso de sus credenciales periodísticas que todos los demás periodistas estaremos pagando por mucho tiempo. (Nada me sorprendería, y no lo digo totalmente en broma, que la Casa Blanca comience a exigir que los periodistas extranjeros entremos descalzos a las conferencias de prensa).

Claro que Bush hijo no tuvo la valentía de presentarse ante algún foro que hubiera permitido que el público iraquí le expresara su sentir. Acepto que esto era imposible dada la situación en Irak, pero el hecho es que Bush ya no saca la nariz en ningún lugar donde tenga que encarar su impopularidad. Bush padre, por contraste, tuvo el coraje de presentarse a la Plaza Porras, donde ocurrió lo siguiente (La Prensa, 11 de junio de 1992) : “... la legisladora Herrera rodó aparatosamente por el suelo tras arrebatarle a varios policías a un opositor que era arrestado. Los manifestantes quemaron llantas en las cercanías de la plaza, lanzaron piedras contra la Cancillería y rompieron varios ventanales del Ministerio Público, donde provocaron un principio de incendio”. Como sabemos, esa legisladora Herrera es la misma que defendió el noriegato con declaraciones como “los gringos usan faldas y nosotros usamos pantalones”... “los lambones de los gringos no pasaron”... “general Noriega, reconocemos su vertical y viril actitud frente a la intromisión del Senado” y mucho más.

Pero los manifestantes panameños no recibieron castigos como los que se contemplan para el autor del zapatazo y Balbina se ha hecho un makeover tan extremo que es la candidata presidencial del partido más grande del país, que ayer cumplió 19 años de democracia gracias a la “intromisión” de Bush padre. Es decir, el zapatazo en Irak nuevamente pone en relieve que Balbina Herrera salió impune de su complicidad con Noriega.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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