Malos olores y exposición a contaminación
Negro panorama en alcantarillas
Desechos y grasas de los restaurantes taponan las tuberías e impulsan las aguas residuales a las calles más concurridas de la ciudad. El rápido crecimiento de estas áreas sobrepasa la capacidad del alcantarillado.
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| consecuencia. El vertimiento de aguas residuales trae daños a los suelos y contaminación ambiental. LA PRENSA/Carlos Lemos1136484 |
ana maría garzón
agarzon@prensa.com
El pasado 5 de noviembre el restaurante Peperoncini en Calle Uruguay tuvo serios problemas para recibir a sus clientes. Eran las 6 de la tarde y la cocina estaba inundada, debido a un colapso en la tubería. “Teníamos todas la plumas cerradas y aun así el agua no dejaba de subir”, explicó Mercedes López, gerente del restaurante.
Calle Uruguay es una de las zonas de la ciudad en que las alcantarillas constantemente botan aguas negras causando malos olores y exponiendo a transeúntes y residentes a la contaminación.
Las inundaciones suceden cada vez que llueve o sube la marea, afirmó López.
“Los propietarios del área hemos hablado mucho de eso, es bastante incómodo tener que estar pendiente de no ensuciarte o de que un carro no te salpique cuando sales a la calle o te estás bajando del carro”.
Esta situación viene ocurriendo desde hace años, según José Carias, jefe del Departamento de Aguas Servidas del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan).
trampas de grasa
La razón de los estancamientos, según el funcionario, es la grasa de los restaurantes de la zona, que se pega a las tuberías obstaculizando el flujo del agua. Por eso se les exige que tengan trampas de grasa. El Ministerio de Salud (Minsa) es el encargado de hacer cumplir la exigencia de las trampas, que “no solo deben tenerse, sino que deben tener una capacidad adecuada al restaurante”, añadió.
Sin embargo, el Idaan se ha visto obligado a hacer limpiezas periódicas para contrarrestar la falta de trampas de grasa. El uso del equipo para dichas jornadas cuesta hasta 3 mil dólares diarios y las limpiezas se hacen cada 15 ó 30 días.
“A veces nos quedamos más de 6 horas en una sola área”, recalcó Carias.
Como la entidad no tiene la potestad de multar a los establecimientos, está empezando a considerar cobrarles por las limpiezas. Según el Idan, esa “es la única manera de que entiendan que les empieza a costar”.
Nadie puede abrir un restaurante si no tiene trampas de grasa, afirma la gerente de Peperoncini. Este restaurante tuvo que presentar varias veces sus planos de construcción y, hasta que no incluyó las trampas de grasa en los mismos, no aprobaron su licencia de operaciones.
El Idaan recomienda limpiar las trampas una vez al mes, pero algunos locales de la zona lo están haciendo hasta tres veces por semana. “Yo limpio y destapo acá, pero quién va a limpiar afuera, quién destapa las tuberías en la calle”, se pregunta López.
¿única causa?
El Minsa hace revisiones a las trampas cada tres meses. Verísimo Martínez, encargado de calidad sanitaria del ambiente de la red metropolitana de salud, asegura que todos los restaurantes de Calle Uruguay tienen las trampas, y que incluso se les ha citado y dado charlas.
El Minsa pone de 3 a 4 multas al mes, por sumas de hasta 500 dólares por el incumplimiento de la limpieza de las trampas de grasa o la ausencia de éstas.
Martínez asegura que hay mucho más que grasa en los estancamientos, “hay toda clase de desechos”, afirmó.
Lo que pasa es que hay otras razones para que se tapen las alcantarillas. El fuerte crecimiento del área metropolitana es una de ellas. “El volumen de agua para esas tuberías ya sobrepasó la capacidad”, acotó Martínez.
El sistema de tuberías de la ciudad de Panamá tiene entre 50 y 60 años. Cuando se empiezan a agregar edificios nuevos las tuberías se sobrecargan y colapsan.
Por esa razón ya no se está dejando que los edificios nuevos se conecten al sistema de alcantarillado. Ahora los proyectos deben incluir su propia planta de tratamiento de aguas.
El costo de esas plantas corre por cuenta de las constructoras. “Ellos se han quejado, pero hay que hacer algo”, justificó el Minsa.
No todos los establecimientos en Calle Uruguay tienen plantas de tratamiento, porque esa exigencia legal es relativamente reciente.
El acuerdo número 45 se dio en el año 2000, pero no se aplicó de inmediato. “Como ahora es que se está sobrepasando la capacidad, ahora es cuando se está exigiendo“, afirmó Martínez.
Los resultados de la aplicación del acuerdo pueden empezar a verse después de uno o dos años, según el funcionario. “Ahí sabremos si eso funciona o no”.
Áreas de mayor vertimiento
RICARDO J. ALFARO.
Frente a MC Donald’s.
VÍA ESPAÑA.
Por el restaurante Niko’s.
CHANIS.
Calle de entrada a la barriada.
LAS CUMBRES.
Vía Georgina, por el centro comercial.
PEDREGAL.
Entrada al corregimiento.
PUNTA PACIFICA.
Frente a Plaza Punta Pacífica.
Vea Incapacidad del sistema de alcantarillado en Panamá
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