Las últimas declaraciones del Canciller sobre los beneficios perdidos de los exportadores retratan claramente su gobierno. Negligencia, pura y dura, ha afectado gravemente los intereses del país y nos costará decenas de millones.
El gobierno no ha hallado un solo responsable y el Canciller ha dejado saber que no hay apuro en encontrarlos. Después de todo, la factura la pagaremos todos. Al Canciller le preocupa, eso sí, “los ataques políticos de los gremios” al gobierno. Hoy sabemos que no es la primera vez que la negligencia diplomática le cuesta al país.
Los ineptos que nombran nuestros gobernantes en cargos delicados –y que jamás emplearían en sus empresas– seguirán protegidos. Solo hay que recordar que nadie fue destituido de la Caja tras la criminal negligencia del envenenamiento de cientos de panameños. ¿Qué se puede esperar ahora? |