El antídoto para la depresión
DAVID FISCHMAN
economia@prensa.com
OPINIÓN
El 2008 fue un año difícil para muchos. La crisis financiera ha dejado a miles sin trabajo o sin capital. Algunas personas, incapaces de afrontar las expectativas que se vienen, se han sumido en la depresión o han pensado en el suicidio. Hay muchas formas positivas de manejar una depresión. Una de ellas es la terapia psicológica, otra es tomar antidepresivos. Yo quisiera proponer una tercera alternativa, que es gratis, pero cuesta esfuerzo: “la gratitud”.
El doctor Glen Affleck, de la Universidad de Connecticut, estudió a pacientes con enfermedades crónicas, a padres de niños enfermos recién nacidos, a parejas que no podían tener hijos y a personas que sufrieron un ataque al corazón. El doctor Affleck encontró que la forma en que estas personas se explicaban a sí mismas sus sufrimientos y desgracias, afectaba su recuperación emocional en el futuro. Algunos de ellos se preguntaban: ¿por qué me tocó vivir esto a mí? O buscaban culpables, demorando su recuperación. Aquellos que se recuperaban más rápido del trauma eran los que trataban de encontrar algún aprendizaje de la situación difícil y mostraban gratitud por lo bueno que tenían en la vida, en lugar de dedicarse a quejarse de lo malo.
La gratitud es un sentimiento, una actitud y una forma de enfrentar la vida que nos permite ser más felices y evitar la depresión. Numerosos estudios nos demuestran que mostrar gratitud en nuestras vidas nos permite:
- Ser más felices, más sanos y longevos.
- Tener mejores relaciones interpersonales y ayudar más a los demás.
- Enfocar la atención a lo bueno que nos sucede y dejar de prestarle atención a lo negativo.
- Contentarnos con lo que tenemos, sin envidiar a los demás.
- Saborear el presente y tomar conciencia de lo afortunados que somos por los regalos que la vida nos da.
- Darnos cuenta de que no estamos solos en el mundo, sino que hay personas o fuentes divinas que se preocupan por nosotros.
Desgraciadamente, en nuestra sociedad la gratitud no se fomenta tanto como el egoísmo. Según el doctor Emmons, experto en gratitud, un joven a los 21 años de edad ha visto 1 millón de comerciales en televisión. Los comerciales, en su mayoría, intentan convencernos de que no estaremos completos hasta que adquiramos un producto. Muchos de los comerciales nos influencian para ser más egoístas, para buscar nuestro propio beneficio “siendo mejores” si adquirimos el producto. La publicidad nos enfoca a nunca contentarnos con lo que tenemos, a buscar más y más bienes materiales para ser felices, especialmente en la época de Navidad.
En estas fiestas, separe un momento para ir en contra de la corriente y buscar su felicidad. Reflexione sobre el año que pasó, piense en aquellos “regalos” que recibió en este periodo, en las cosas buenas que le ocurrieron. Piense en sus diferentes roles y ámbitos en la vida, como padre, hijo, esposo, trabajador, amigo, ser humano, y reflexione sobre todo lo bueno que le pasó. Tómese un tiempo para saborear el sentimiento de gratitud que emerge.
Si tuviera que agradecer este año a una persona en especial que ha hecho mucho por usted y que no ha tenido la oportunidad formal de agradecerle, ¿quién sería? Escriba una carta de agradecimiento a esta persona y luego, si es aún posible, léale la carta. Finalmente propóngase hacer un diario de gratitud, escribiendo todo por lo que se siente agradecido. Con estos ejercicios, estará incorporando en su cuerpo un antídoto natural contra la depresión. Estará imprimiendo su personalidad con una dosis fuerte de gratitud que lo ayudará a ser más feliz.
El autor es miembro de Beyond Leadership Group.
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