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Panamá, miércoles 17 de diciembre de 2008
 

Un fenómeno social que afecta a Colón

El alcohol y las drogas, la entrada al abismo

Jóvenes colonenses tratan de salir de la adicción a las drogas, a las cuales muchas veces son arrastrados por la presión de grupo o por la simple curiosidad.

APOYO. El programa denominado ‘Redimidos en la Medalla Milagrosa’ requiere de ayuda para aumentar la capacidad de atención a jóvenes con problemas de droga. ESPECIAL PARA LA PRENSA/ Diómedes Sánchez1134614
DIÓMEDES SÁNCHEZ S.
COLÓN, COLÓN.

nacionales@prensa.com

Cae la noche y Felicidad Atencio, de 39 años de edad, sale a la calle. Libar y consumir drogas sin ningún tipo de control es una rutina que tiene desde hace siete años.

Para costear el alcohol, ella compra mercancía en la Zona Libre de Colón, para luego venderla en las calles.

La joven confiesa que ha probado la marihuana y la cocaína en el largo camino de las drogas, que según ella parece no finalizar.

Aunado a sus problemas familiares y sentimentales, Atencio justifica su consumo de alcohol y drogas como una alternativa para olvidar sus penas.

Abdiel Ricaurte, de 35 años de edad, quien empezó en el mundo del alcohol como un juego, asegura que ahora le es muy difícil salir de esta adicción.

“El alcohol me ha llevado a endeudarme hasta por 2 mil dólares, dejando de un lado las responsabilidades de mi hogar”, dijo.

Este joven profesional, quien estudia una segunda carrera universitaria, asegura haber tratado de dejar de tomar licor, pero la presión de sus compañeros de trabajo y “amigos” lo lleva a caer nuevamente.

Ambos coinciden que la enfermedad de la adicción “les habla”, les dice que deben embriagarse sin ningún tipo de control, pero al día siguiente solo queda una amarga soledad.

Para el sociólogo Ernesto Vega Kennedy, el problema de la adicción al alcohol y otras sustancias va a acompañado del incremento de la delincuencia, que se traduce en violencia, ya sea dentro del hogar de la persona que consume las drogas, como en las calles.

De acuerdo con Kennedy, el alcohol, por ejemplo, es consumido por jóvenes a edades más tempranas; pero la educación en los hogares es un elemento fundamental para que los chicos puedan hacer frente a la presión de grupo, que incita a consumirlo, aunado a la publicidad de los medios de comunicación social.

Añadió que es necesario hacer programas de prevención en la niñez y la juventud, para minimizar estas conductas, para lo cual se deben destinar más fondos para financiar proyectos que permitan contrarrestar el consumo de drogas, “de lo contrario corremos el riesgo que una gran cantidad de personas esté expuesta a los estupefacientes”.

La nueva modalidad

Javier Caraballo, fiscal de Drogas de Colón y Kuna Yala, manifestó que las rutas para el ingreso de las drogas por esta región del país “constantemente varían”, donde el flujo es la utilización de lanchas rápidas por las costas y transportar la mercancía hacia los países del norte, procedentes de regiones como Colombia y Perú.

Indicó el fiscal Caraballo que el tráfico de drogas ha asumido una nueva modalidad que consiste en pagar a los trabajadores con parte de la mercancía (sustancia ilícita) por el transporte de un destino a otro, sustancia que asegura el funcionario del Ministerio Público es vendida en las calles, sumiendo en la adicción a la juventud.

Añadió que en esta época del año, con los fuertes vientos del norte, muchas lanchas rápidas tienden a naufragar en alta mar arrojando la droga, misma que luego aparece flotando cerca a las playas, para luego ser recogida por lugareños y vendida a los jóvenes.

Comentó que su despacho trabaja coordinadamente con la Dirección de Investigación Judicial y la Dirección de investigación de la Policía para sacar de circulación a las personas dedicadas a la venta de drogas, mediante la modalidad de ventas controladas y allanamientos.

No obstante, es de la opinión que es la propia comunidad la que puede ayudar a las autoridades que persiguen este caso de ilícitos, a poner a buen recaudo a estas personas inescrupulosas.

Sin descuidar el tema de la represión a las drogas, la Policía Nacional (PN) cuenta con un programa de prevención en los colegios y escuelas de la provincia de Colón, así lo destacó Cristóbal Rivera, jefe de la PN en esta región.

Explicó el subcomisionado Rivera que estos programas de seguridad ciudadana que se imparten en los centros educativos funcionan como un catalizador de conducta, para que los niños no se dejen influenciar por los malos hábitos de las drogas.

Indicó que también se implementa el programa “Jóvenes contra el delito” que se dicta en los colegios para prevenir actos delictivos entre los adolescentes.

Los temas que se abordan en este tipo de capacitaciones van dirigidos a la prevención, autoestima, presión de grupo, entre otros tópicos.

Mientras tanto Felicidad y Ricaurte pasan las noches bajo la sombra de las copas, esperando, al parecer, tocar fondo para recapacitar sobre su actitud.

Alternativa a un grave problema

Uno de los programas de rehabilitación a los problemas relacionados con drogas, lo lleva a cabo la religiosa de la orden San Vicente de Paúl, sor Inés Jara Jara, quien se encarga de ofrecer las condiciones apropiadas para que una persona logre su recuperación, mediante el amor a la virgen María y atención a personas con los mismos problemas.

En la actualidad, la directora del programa denominado “Redimidos en la Medalla Milagrosa”, ejecuta una construcción adicional a la actual, donde espera albergar a más jóvenes con problemas de drogas.

Otra de las alternativas la tiene el Ministerio de Salud en conjunto con el Seguro Social, que cuenta con un programa de apoyo a las personas con problemas de drogas, alcohol y juegos de casinos, mismo que desarrolla en el complejo hospitalario Manuel Amador Guerrero.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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