[AFECTACIÓN]
Cambiante balance oceánico
La mayoría de nosotros entiende que nuestras emisiones en la forma de gas de escape de automóviles y fábricas y producción de energía y quema de bosques se abre paso hasta la atmósfera, y es responsable de cambios en el cambio climático. Lo que resulta menos familiar es el hecho relativo a que los océanos están absorbiendo casi un tercio del bióxido de carbono que se está emitiendo a la atmósfera.
Los efectos ya se están sintiendo. Poco a poco, ese bióxido de carbono agregado está volviendo los océanos menos alcalinos y más ácidos, alterando el balance químico del que depende buena parte de la vida oceánica. El bióxido de carbono reacciona con agua de mar para formar ácido carbónico, en un proceso que consume iones de carbonato. Esos iones son necesarios para la reacción química que se usa en la formación de carbonato de calcio, el elemento estructural en corales y en las conchas de muchos animales marinos.
A medida que los océanos se van acidificando, las conchas sencillamente terminarán por disolverse. El crecimiento de arrecifes de coral disminuirá, ocasionando que sean más vulnerables a las tormentas y la erosión. Eso sería una pérdida catastrófica. La lista de potenciales efectos secundarios en el largo plazo para la vida oceánica apenas empieza a ser explorada.
Los científicos han entendido la acidificación del océano desde hace ya largo tiempo. Pero, ahora, se están dando cuenta de la rapidez con la que se está incrementando, a la par de aumentos en el bióxido de carbono en la atmósfera. Algunos estudios nuevos demuestran que si el bióxido de carbono continúa a los índices actuales, conchas y corales podrían empezar a disolverse en 30 años. Las observaciones desde muchos lugares, incluido el mar Caribe y el océano Pacífico, dejan entrever que la acidificación del océano está avanzando mucho más rápidamente de lo que cualquiera hubiera pensado.
El combate de un cambio tan fundamental como el presente requiere de un cambio fundamental en la conciencia y la conducta. Lo que se necesita es un esténcil mental del tipo que se encuentra cerca de los drenajes para tormentas en Los Ángeles que dicen: “Esto drena al oceáno”. Una tercera parte de lo que sea que son nuestras emisiones en la forma de bióxido de carbono termina llegando al océano en estos drenajes, lo cual constituye mayor razón para reducir las emisiones de inmediato.
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