[CAMBIO CLIMÁTICO]
El récord de todos los récords
El cambio climático es un hecho. Habrá más catástrofes, se batirán nuevos récords y las crisis serán más serias y más graves, hasta que, si no se hace nada, tendrá lugar la gran crisis. 1133413Danilo Arbilla
Del estado brasileño de Santa Catalina al departamento (provincia) de Florida en Uruguay hay unos mil 250 kilómetros. En las últimas semanas las inundaciones en el de Brasil y la sequía en el uruguayo han hecho estragos.
¿Caprichos del destino? ¿Curiosidades del clima? No, algo mucho más grave producto del cambio climático que hace que en materia de desastres se batan récord tras récord. Nevadas en verano, inundaciones, desbordes de ríos, deslizamientos de tierra como nunca se vieron y proliferación de huracanes, ciclones y maremotos. Fríos y calores como jamás se habían dado.
Sin embargo, a la gente le preocupa más la crisis financiera, que también batió récords y le robó el cetro a la de 1929.
En una columna anterior hice referencia a una advertencia hecha en un seminario realizado en Punta del Este (Uruguay) por el ex presidente chileno Ricardo Lagos, de que si se continúa con el ritmo de calentamiento global es posible que en 2100 la humanidad desaparezca. Esto es, en unos 90 años. Los pronósticos y reclamos de Lagos tuvieron poca repercusión en los medios de comunicación.
¿A quién le importa lo que va a pasar dentro de 90 ó 100 años? Ya se verá. Parecería que lo que hoy realmente preocupa es lo que va a pasar con los bancos y no con el planeta y menos en momentos en que ninguno de los que estaban en el seminario, por ejemplo, va a estar vivo.
Lagos insistió. Habló sobre la necesidad de controlar las emisiones de gas. Lo mismo que hicieron unos 10 días después científicos y dirigentes de todo el mundo, reunidos en Poznan, Polonia, para negociar sobre el cambio climático.
Y ya no se trata de un problema ideológico o que se pueda enmarcar en el viejo maniqueísmo de echarle la culpa a los países desarrollados. Estos ciertamente tienen que hacer mucho reduciendo las emanaciones de gases del efecto invernadero, pero con eso no basta porque ya no son el único problema. También está el rápido crecimiento de la emisiones de gas desde países emergentes y en vías de desarrollo y que entienden, legítimamente, que a ellos también les tiene que tocar desarrollarse, crecer y mejorar el nivel de vida de sus pueblo.
Hace 30 años cuando se hablaba de la deuda externa, el tema aburría a la gente. Ese es un problema de los gobiernos, de los países, pensaban, como si fueran parte ajena. Cuando vino la crisis se dieron cuenta de que los deudores eran todos y cada uno de ellos.
Una forma de ser optimista pero a la vez iluso es pensar que “esas cosas, a uno no le suceden”. Sin embargo, a todos nos pasa.
El cambio climático es un hecho. No es cosa de viejos nostálgicos. Habrá más catástrofes. Se batirán nuevos récords y las crisis serán más serias y más graves, hasta que, si no se hace nada y no se toma conciencia, tendrá lugar, inexorablemente, la gran crisis, la madre de todas las crisis, la última crisis. Se batirá el récord de todos los récords. Para después ya no quedarán competidores.
Todavía falta, se van a tomar medidas, hay mucho por delante. ¿Será así?
Noventa años es mucho tiempo en la cárcel, pero están a la vuelta de la esquina.
Es este mundo tan curioso en que llueve donde no hace falta y no cae una gota de agua donde se necesita, es cierto que hay minutos que parecen siglos, tanto, como que los años pasan volando.
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