DESINTERÉS NACIONAL
Agoniza la concertación
Samuel Rivera Valencia
opinion@prensa.com
Desde que se inició el debate de la ampliación del Canal de Panamá, se generaron grandes expectativas en cuanto a las oportunidades para el desarrollo del país. Algunos partidos políticos, empresarios, y una gran parte de los trabajadores y demás gremios expresamos nuestra aspiración de que el crecimiento económico que se generaba tuviera un efecto equitativo en toda la población. Que discutiéramos temas de políticas de Estado con miras a la reducción de la pobreza, al mejoramiento de la calidad de la educación, a la generación de empleos, a la creación de oportunidades para la juventud, y a institucionalizar la concertación. Que mantuviésemos el escenario de debate constante entre los principales actores para tener una sociedad que prospere en paz y con seguridad para los ciudadanos.
Todos estos objetivos, algunos cumplidos otros no, han servido de alguna manera para que la gobernabilidad del país siga su marcha, y podamos vernos cara a cara todos los días, discutiendo el futuro de nuestra pequeña nación.
Hoy vemos que la concertación nacional agoniza, puesto que no tenemos las constantes reuniones y se ha perdido el interés de los diferentes actores de la sociedad en seguir discutiendo los temas con responsabilidad.
La concertación o los diálogos no deben ser utilizados para temas coyunturales, no deben dejarse a un lado por las elecciones generales que se avecinan. Los que estamos en las organizaciones sociales debemos continuar con este proceso –aunque algunos grupos se excluyan por sí solos– debemos llenar un vacío muy importante en la sociedad panameña.
Los procesos de diálogo no son de propiedad de un gobierno, pertenecen a los sectores sociales, ayudan a que los beneficios generados se repartan equitativamente: agua para los sectores marginados, buena salud y nutrición para nuestros hermanos indígenas, medicinas para todos, costos de la energía eléctrica asequibles y un transporte seguro y ágil, entre otros temas.
Advierto a quienes creen que estos procesos de diálogo no son importantes, que se equivocan. Aquellos políticos que no lo creen, si llegan al poder se darán cuenta de cuánto necesitarán de estos procesos. Por lo pronto, hago un llamado a los sectores de la sociedad civil para que convoquemos a los políticos de turno y les demostremos que la coyuntura quedó atrás, que estamos dispuestos a aportar ideas y que no vamos a dejar que discutan entre políticos partidistas el futuro de nuestro país.
No dejemos que este esfuerzo quede en un bonito libro blanco, llamado Memoria de la Concertación que nunca aterrizó, lo otro es hacer como dice un amigo. “apaguemos la luz, vámonos y dejemos el país en manos de la anarquía”.
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