Ningún gobierno ha manejado tantos ingresos como el de Martín Torrijos. El aumento en los impuestos, con el que estrenó su administración, se sumó a una bonanza económica que le ha dejado las arcas llenas, amén de los cuantiosos dividendos recibidos por el Canal de Panamá.
Pero como el dinero no es propio ni lo ha administrado responsablemente, se ha pasado cinco años derrochando fondos públicos como nuevo rico. Detrás de cada subsidio y bonificación, hay cientos de millones de dólares que esconden un problema sin resolver.
La deuda pública –que en tiempos de bonanza debimos disminuir– se ha incrementado durante su mandato, como se ha abultado la ociosa planilla estatal y cuanto patrocinio haya caído en sus manos.
El último de los ejemplos de buen torrijismo, los peajes gratuitos que pagaremos a unos corredores que ni siquiera cuentan con cuentas auditadas, deja un caos urbano, asimismo como el “Papá Noel de los buseros” que ahora recibirán 25 mil dólares cada uno, cortesía del PRD. ¡Qué siga la fiesta!
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