Nadie está libre de pecado en Anaprof
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. El deterioro que padece el fútbol de Anaprof y que por estos días ha dado pie para que la directiva de un importante club de esa organización como el Árabe Unido pida publicamente la destitución de su presidente actual, es solo el último eslabón de una larga cadena carcomida por el óxido de una dirigencia inoperante, que poco o nada es lo que ha conseguido para el desarrollo de este torneo que lleva 20 años de existencia.
El problema del fútbol de Anaprof es mucho más que su actual presidente Luis Arias. Él es solo la punta del iceberg. El problema en sí siempre ha convivido en la organización y ha pasado por las manos entre las juntas directivas y algunos dirigentes de clubes.
Dirigentes como esos que hasta hace poco, tras la eliminación de la selección en la eliminatoria de Sudáfrica 2010, pidieron a gritos la cabeza del presidente de la Federación Panameña de Fútbol. Ellos son los principales tropiezos de los jugadores cuando abren su boca para pedir aumento o cuando por cosas del destino alguien de afuera se interesa en sus servicios.
Después de 20 años son contados los equipos que han trabajado, aunque en vano, por el desarrollo de su franquicia. No llegaron a alcanzar su objetivo pero lo intentaron. Otros equipos, con más recursos, les ha importado un bledo si fulano o merengano los acompaña a los estadios.
Por eso a estas alturas del partido nadie puede tirar la primera piedra, porque todos son parte del problema, nadie está exento de culpa, pero como es natural hoy todo el mal recae y se disfraza en la persona de Luis Arias, que es el fiel reflejo de lo que ha sido la Anaprof en los últimos años.
Ahora, cuesta pensar que se mejore el fútbol local cuando desaparezca Anaprof el próximo año, si es que la Federación Panameña de Fútbol toma la dirección del fútbol y lo profesionaliza, como dijo su presidente Ariel Alvarado. Es un asunto complicado. Pensar que todo se va a mejorar de la noche a la mañana es más que un cuento de hadas.
Sería mejor hablar que se establecería un orden dentro del desorden que se vivió en Anaprof en los últimos años, no obstante, lo que preocupa es que aunque se extirpe el mal, el microbio va a quedar en el ambiente con algunos dirigentes de clubes que los hemos visto como las manzanas podridas y que bastante daño le han hecho al fútbol.
Lo mejor de todo es que en 20 años los jugadores hicieron su parte. Superaron a los dirigentes. El sinsabor que le queda a ellos, es que por la incapacidad de la dirigencia el público tilda de mediocre el torneo, cuando sabemos que en las canchas hay material humano.
La dirigencia es una parte importante para el resurgir de cualquier disciplina deportiva, el problema es que en el fútbol, en el caso particular, muchos de ellos no lo quieren ver de esta manera.
El autor en periodista
|