[MEDIOAMBIENTE]
Regla del aire para recordar
Entre las acusaciones formales sobre el ambiente de la administración Bush está que, en dos mandatos, no ha logrado alcanzar una sola reducción significativa en cuanto a la contaminación del aire, lluvia ácida, mercurio y emisiones de gases de invernadero de plantas de energía alimentadas por carbón. Su único esfuerzo serio por reducir algunas de estas emisiones fue echado por tierra por las cortes federales. Además, las condiciones podrían empeorar con facilidad leyes más débiles, más contaminación, si el presidente Bush procede con un cambio de último minuto a una norma enfocada a despojar a la Ley de Aire Limpio de una de sus cláusulas de mayor importancia.
Esta cláusula, conocida como la revisión de nueva fuente, les exige a las empresas de servicio público que instalen controles actualizados de contaminación cada vez que actualicen considerablemente una planta más vieja a fin de que produzca más energía. Redactada en 1977, ofrece a los reguladores una de las pocas formas de ejercer control sobre la contaminación proveniente de cientos de viejas plantas que generan electricidad y que son alimentadas con carbón.
Bajo la ley actual, se requieren modernos controles de contaminación cada vez que una actualización o aumento de capacidad de como resultado aumentos en las emisiones anuales. La nueva regla mediría las emisiones por hora. Quizá esto suene como un inocente cambio de palabras. No lo es. Una planta actualizada podría ser puesta a trabajar con mayor intensidad y durante más horas, dando como resultado mayores emisiones anuales.
Existe una gran base que está a favor de seguir con la norma actual la comunidad médica, a la cual le preocupa el asma y otras enfermedades respiratorias, ambientalistas que se preocupan por la muerte de bosques a causa de la lluvia ácida, así como funcionarios en estados del este y noreste de EU cuyo aire es contaminado por emisiones que flotan desde plantas localizadas en la región norcentral. Apenas la semana pasada, los gobernadores del área de Nueva Inglaterra le enviaron una carta a Stephen Johnson, el administrador de la Dependencia de Protección Ambiental, conocida como EPA, suplicándole que dejara la revisión de nueva fuente como está.
La base de apoyo a favor de modificar la regla es, por contraste, muy pequeña. Quizá ni siquiera incluya a Johnson, quien está cansado de pelear guerras por aire limpio. Sin embargo, sí incluye a algunas de las mayores empresas de servicio público en EU, que no quieren gastar el dinero que hace falta para instalar controles de contaminación, así como al vicepresidente estadounidense Dick Cheney, quien se opone a la norma porque las empresas de servicio público lo hacen. Si Cheney prevalece, el presidente electo de EU, Barack Obama, debería intentar reinstaurar la norma tan pronto como asuma. De no hacerlo, el costo para la salud pública del país y del planeta podría ser enorme.
|