En una crisis de credibilidad
1126257Gustavo Manrique Salas
economia@prensa.com
OPINIÓN. Los últimos estudios sobre confianza y credibilidad institucional ponen en evidencia que los empresarios latinoamericanos cuentan con muy bajas calificaciones en la materia.
En Panamá esta realidad es similar y expone a las empresas a un permanente escrutinio público, presiones de las comunidades, regulaciones desde el gobierno y desconfianza en la actividad privada.
Dos estudios de reciente data demuestran que la percepción de la población sobre los empresarios panameños no es buena.
El Barómetro Iberoamericano 2008, un estudio que se realiza ininterrumpidamente desde 1992, concluye que la Iglesia es la institución que inspira más credibilidad con un 81% de aceptación. Por su parte, la opinión favorable sobre la empresa privada alcanzó el 46%.
Entre los años 2004 y 2006, el índice de confianza en la actividad privada arrojado por este estudio se mantuvo por encima del 60% en Panamá, y a partir del año 2006 se ha observado un deterioro progresivo.
Otro estudio que pone en evidencia esta situación fue presentado esta semana por una firma encuestadora local. Según el mismo, la Iglesia es la institución que goza de mayor credibilidad y que actúa pensando en el bien del país. Le siguen las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación con 75% y 57% respectivamente.
Los empresarios aparecen en el sótano. Solo el 10% de los panameños estima que los empresarios actúan pensando en lograr el bienestar del país; es decir, el 90% cree que estos solo actúan pensando en sus propios intereses.
Durante los últimos años, América Latina ha estado expuesta a movimientos antiglobalización.
Grupos de izquierda que han profundizado en un discurso fundamentalista contra la actividad privada, políticos demagogos que creen que la riqueza se produce de manera espontánea y unos cuantos empresarios irresponsables.
Hoy es necesario comprender y atender las expectativas sociales que existen sobre las empresas, para fomentar un entorno favorable para los negocios y sostener el crecimiento de los mismos.
Estas expectativas sociales tienen que ver con una mayor transparencia y una comunicación permanente con los grupos de interés, así como la implantación de criterios de gobierno corporativo. También, una mayor conciencia ambiental pues según la Encuesta Global a Consejeros Delegados y Alta Dirección 2008 realizada por IBM, los problemas ambientales en las empresas se han incrementado de un 9% en 2004 a un 18% en la actualidad.
La responsabilidad social es otro factor crítico para generar confianza. Lamentablemente estas actividades tienden a ser coyunturales y poco sostenibles. En el estudio “Lograr el crecimiento sostenible a través de la responsabilidad social corporativa” un 76% de los líderes empresariales admiten no entender bien cuáles son las motivaciones de sus clientes en el ámbito de la responsabilidad social corporativa.
Pareciera que hay un divorcio entre los intereses de las empresas y las expectativas de la sociedad. Es hora de establecer un nuevo modelo que permita recuperar el espacio perdido para asegurar la viabilidad de la iniciativa empresarial en el futuro.
El autor es de la Red Iberoamericana de Directores de Comunicación.
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