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Daniel Ortega valida los resultados de los comicios municipales con un decreto ley.
Dos elecciones distintas
Nicaragua y Venezuela vivieron elecciones municipales este mes. Ortega enfrenta acusaciones de fraude, mientras que Chávez obtiene una amarga victoria.
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| DEFENSA SANDINISTA. Simpatizantes sandinistas lanzan arengas contra participantes en un acto político del candidato a la Alcaldía capitalina por la Alianza PLC, Eduardo Montealegre. Los opositores terminaron desconvocando la movilización para evitar un enfrentamiento con los sandinistas, que los habían sitiado en el sector donde iba a comenzar la marcha. EFE/Nelson Marenco1126172 |
ROSINA YNZENGA
ESPECIAL PARA LA PRENSA
En Venezuela, el último colegio electoral se cerró 15 horas después de iniciar el proceso.
La aparición en un vertedero de escrutinios y votos del PLC refuerzan la tesis de fraude en Nicaragua.
Nicaragua y Venezuela vivieron elecciones municipales este mes. El presidente Daniel Ortega se enfrenta a acusaciones de fraude, mientras que Hugo Chávez obtiene una amarga victoria y pierde votantes.
El mandatario venezolano acató el falló del Consejo Nacional Electoral (CNE), mientras que el dignatario nicaragüense terminó validando los resultados a través de un decreto ley a pesar de que la oposición sigue solicitando la nulidad de los comicios.
El gobierno de Chávez aceptó los resultados a pesar de no alcanzar la victoria de 2004 y perder cinco estados.
El proceso electoral venezolano, aunque se mantuvo apegado a la legalidad, recibió varias denuncias de los partidos de la oposición por mantener abiertos colegios electorales aunque no tuvieran electores esperando para votar.
PLEBISCITOS
En lo que sí se asemejan ambos procesos es que se convirtieron en plebiscitos por parte de uno de los sectores políticos. Otra casualidad es que el partido que intentó que las elecciones municipales fueran un voto de castigo o apoyo al presidente, no obtuvo lo que perseguía.
El candidato opositor del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Eduardo Montealegre, pidió a sus seguidores que votaran contra Ortega. Por su parte, el líder del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Hugo Chávez, reiteró durante la campaña que votar a la oposición era votar contra él.
Tanto el mandatario venezolano como el candidato opositor nicaragüense vieron cómo su llamado no se convertía en realidad.
Eduardo Montealegre alega que los resultados son producto de un fraude, ya que le dan una victoria aplastante al Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua (FLSN). Hugo Chávez ha visto cómo ha perdido porcentaje de voto en 13 de los 17 estados donde ganó. La oposición venezolana obtuvo la victoria en cinco estados, así como en el área metropolitana de Caracas antes en poder del partido del mandatario venezolano.
TENSIÓN
Antes de llegar a ese punto, ambos mandatarios vivieron una campaña electoral plagada de tensión. En ambos países se inhabilitó a varios candidatos y se ejercieron presiones contra la oposición.
En Nicaragua, varios partidos no fueron aceptados para participar en los comicios. En Venezuela, además de anular candidaturas, el Presidente amenazó con sacar los tanques o encarcelar a sus adversarios políticos si ganaban en algún estado que estaba en manos del oficialismo.
La tensión aumentó en Nicaragua cuando el Gobierno no admitió a los observadores internacionales y nacionales. Este hecho alarmó a la comunidad internacional. El Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano invitó a 134 observadores de diferentes países para que dieran fe de la claridad del complejo proceso electoral donde se eligió a 583 cargos públicos en todo el país. Esta ausencia en Nicaragua puso a las elecciones municipales bajo la duda del fraude días antes de las elecciones.
PRUEBAS
La aparición en el vertedero de la ciudad de León de material electoral no ha hecho más que afianzar las acusaciones de fraude.
Un grupo de personas que buscaban en el basurero encontraron casualmente padrones y actas de escrutinio así como cédulas de identidad. Además, hallaron un gran número de votos del PLC que encabeza el movimiento para lograr anular estos comicios.
Este material electoral debe de permanecer en poder del CSE de Nicaragua y de las autoridades, hasta que se resuelva el conflicto de las elecciones.
Por su parte, el CNE en Venezuela ha controlado todo el proceso y se ha amparado en la legalidad.
Durante la tarde se realizaron denuncias de varios partidos opositores así como medios venezolanos que observaban ciertas irregularidades en los cierres de los colegios electorales.
El CNE especificó antes de los comicios que se alargaría la hora del cierre de los centros de existir colas de votantes a las 4:00 de la tarde.
Al llegar ese momento, se decidió retrasar el cierre ante la presencia de personas en las colas. Pero las denuncias llegaron cuando se constataba que se mantenían abiertos a pesar de no haber electores y ante la llegada en bloque de votantes que eran transportados en vehículos.
A las 4:00 de la tarde, un gran número de colegios electorales del centro de la capital no habían alcanzado el 50% de participación y, en cambio, en varios lugares de votación donde la oposición es mayoría ya rebasaban el 65% de personas que habían ejercido su derecho al voto.
Muchos analistas consideraban que la abstención no era propicia al partido oficialista venezolano liderado por Hugo Chávez. Por eso, esa “segunda oleada de votantes” solo podía favorecer al PSUV. Por esta razón, la oposición solicitó reiteradamente al CNE y a los medios de comunicación que se hiciera respetar la ley y se iniciara el escrutinio en los colegios donde no había colas de votantes.
El último colegio electoral se cerró a las 11:29 minutos de la noche, 15 horas y media después de haberse abierto a las 8:00 de la mañana.
JUSTICIA
En Venezuela, todos los partidos políticos han aceptado los resultados dados por el CNE, mientras que en Nicaragua la oposición liberal presentó un proyecto de ley ante la Asamblea Nacional para declarar la invalidez de las elecciones municipales. A pesar de ser aprobada en el Congreso esta iniciativa, el presidente Ortega tiene la potestad de vetarla así como de interponer un recurso anticonstitucional ante la Corte Suprema de Justicia.
Según los resultados dados por el CSE nicaragüense, el Frente Sandinista de Liberación Nacional ganó 105 de los 146 ayuntamientos donde se llevó a cabo los comicios. El CSE, además, le dio la victoria al PLC en 37 municipios y a la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) solo en cuatro.
Un resultado no admitido por la oposición que ha tomado medidas constitucionales para anular los comicios, aunque Ortega considera que la decisión de presentar un proyecto de ley es inconstitucional.
Esta diferencia de percepción de los comicios ocasionó violentos enfrentamientos entre seguidores del FSLN y el PLC. Una tensión a la que se añade que la diputada sandinista Alba Palacios afirmó que la oposición “va a tener respuestas en las calles” si consiguen su objetivo. Por su parte, en Venezuela el proceso electoral se cerró con fiesta.
Mientras en Nicaragua no se cumplieron los requisitos mínimos para asegurar la transparencia en el proceso electoral que ha llevado a una división de la sociedad y de los electores, en Venezuela amparados por la ley se alargó las horas de votación ante el bajo índice de votantes. Estas “horas extras” hizo que se alcanzara un porcentaje histórico al llegar al 65.45% de participación.
Los nicaragüenses sienten ‘desagrado’ por Ortega
Una encuesta publicada por el diario La Prensa de Managua reveló que el 56.4% de los nicaragüenses sienten desagrado por su presidente el sandinista Daniel Ortega. Estos datos se han conocido cuando el país vive inmerso en un proceso post-electoral donde la oposición acusa al ejecutivo de “fraude electoral”.
Otra figura del panorama político de Nicaragua que no cuenta con el beneplácito de la población es Rosian Murillo. Mientras que el 62.5% afirmó que no le agrada, el 31.9% señaló lo contrario.
La figura política que menos simpatía despierta es el líder del opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Arnoldo Alemán con el 76.9% como el personaje “más desagradable”. En cambio el diputado liberal Eduardo Montealegre que se postuló para el cargo de alcalde de Managua el pasado 9 de noviembre, cuenta con el 52.5% de agrado entre los encuestados frente al 40.1% que no siente agrado por este político.
Estos políticos se encuentran ahora inmersos en una lucha para intentar mantener los resultados electorales favorables al FLSN o intentar que se anulen y que se vuelva a convocar comicios municipales con presencia de observadores internacionales.
ROSINA YNZENGA
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