Arte de ‘no hacer nada’
Meditar no es un asunto religioso, es más bien una actividad espiritual, dice la instructora María Teresa de Martin.
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| PAZ. La ley del ‘no esfuerzo’ posibilita la meditación, cita Emilia Vignoli, instructora de la Fundación el Arte de Vivir. MCT DIRECT1125535 |
RELLA ROSENSHAIN
rrosenshain@prensa.com
Sentado en casa, con ropa holgada y escuchando una suave melodía, visualice solo una rosa en su esplendor o una colorida vela con detalles, que usted previamente colocó delante suyo. Concentrado en el ritmo de su respiración, recorra con su mirada el objeto y descubra sus particularidades.
Después, cierre sus ojos y contemple en su mente lo visto, recordando las características de lo que estuvo apreciando.
Este, dice la profesora de yoga, Olga Juárez, es uno de los métodos que existen para lograr la meditación, acto que ella define como “un estado de relajación consciente, pero con la mente centrada para apartarse de pensamientos que inquietan, que alteran emocionalmente”.
En el contexto actual, diversas preocupaciones suelen alterar el estado emocional de las personas para darle paso al estrés, que perjudica el rendimiento habitual.
Emilia Vignoli, instructora de meditación y respiración de la Fundación el Arte de Vivir, expresa que el hombre se cansa, ya que está constantemente con los sentidos “hacia afuera” solucionando problemas. Por ello, sustenta que la meditación es una técnica de introspección, que no implica esfuerzos, sino “mirar y observar los pensamientos sin juzgar”.
Debido a las ansiedades, la instructora María Teresa de Martin, de la Asociación Escuela de Autorrealización, plantea que la meditación es una forma que produce la relajación, y conlleva a quien la practica un estado de paz. El yoga –que según la Real Academia de la Lengua es el conjunto de disciplinas físicomentales originales de la India, destinado a conseguir la perfección espiritual y la unión con lo absoluto– es una de las prácticas más conocidas.
De Martin alega que no es un asunto religioso, sino espiritual, y cualquier persona puede practicarla.
Como alternativa para enfocar la mente en lo positivo, Juárez añade que la persona puede autorrelajar cada parte del cuerpo, recorriendo con su mente desde sus pies hasta la cabeza, y viceversa; “uno mismo se va dando la orden de irse relajando”, cuenta.
Luego, uno debe dirigir su pensamiento a un paisaje como una playa o una montaña, para concentrarse en los detalles bonitos. Así la persona podrá “desconectarse” de lo demás.
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