[POLÍTICAS]
La caída del crudo y el nacionalismo
La escalada de nacionalismo ha contribuido a que se redujera la producción, porque los fondos son transferidos de la inversión en yacimientos petrolíferos a programas sociales populares. Brian Ellsworth
Es improbable que los productores de energía de Latinoamérica bajen a corto plazo los impuestos para las petroleras extranjeras, a pesar del desplome de los precios del crudo, en un intento por mantener llenas las arcas de los gobiernos. Líderes como Hugo Chávez –al frente de un embiste de nacionalismo de recursos durante la escalada de seis años del precio del petróleo– y el ecuatoriano Rafael Correa enfrentan déficits presupuestarios debido a que los valores del crudo se derrumbaron desde un récord de más de 147 dólares a mediados de julio a cerca de 50 dólares.
La caída del precio llevó a Canadá a retroceder en un propuesto aumento de regalías, pero los líderes latinoamericanos de izquierda mantendrán los impuestos altos sobre sus vastas reservas para garantizar un flujo constante de dinero para los programas sociales, dijeron analistas. La provincia de Alberta en Canadá, donde compañías de energía extraen petróleo de arenas alquitranadas, la semana pasada anunció que ofrecería a las empresas rebajar las regalías para los pozos nuevos de petróleo y gas en los próximos cinco años, una medida que podría costar 410 millones de dólares. Fue uno de los primeros signos de retroceso de una ola de nacionalismo de recursos que se extendió desde Ecuador hasta Kazajistán debido a que los gobiernos buscaban obtener ganancias extraordinarias por la escalada de los precios del petróleo.
La escalada de nacionalismo ha contribuido a que se redujera la producción en algunos países, incluido Venezuela, debido a que los fondos son transferidos de la inversión en yacimientos petrolíferos a programas sociales populares. “Si la producción estaba cayendo, hasta no importaba en tanto en que el incremento del precio contrarrestara el declive de la producción”, dijo Antoine Halff, analista de Newedge de Nueva York, y agregó que el declive a más largo plazo tanto en la producción como en los valores del petróleo podría forzar a Chávez a relajar los términos.
La nación de la OPEP ha elevado los impuestos y las regalías cuatro veces desde 2004, casi duplicando desde la década de 1990 los ingresos brutos que el Gobierno recibe de las operaciones de petróleo, y funcionarios insisten en que no se planea una reversión. “Si no hubieramos tomado ese conjunto de medidas estaríamos en una situación bien comprometida”, dijo el ministro de Energía Rafael Ramírez, quien afirma que a pesar de la caída del precio, las gigantes petroleras han expresado interés en una licitación reciente de yacimientos de petróleo extrapesado venezolano. Se espera que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que también endureció los términos en los últimos años, mantenga las condiciones fiscales debido a que enfrenta un posible déficit presupuestario en el año 2009.
México, uno de los principales abastecedores de crudo de Estados Unidos, ha restringido el acceso a su sector petrolero por 70 años. Petroleras extranjeras han buscado explotar las gigantes reservas de la nación ubicada al lado del mercado estadounidense. Si bien una legislación nueva aprobada este año permite a la petrolera estatal mexicana Pemex ofrecer bonos basados en dinero a los contratistas, prohíbe estrictamente vincular los pagos a los precios del petróleo o a los volúmenes. En Brasil, donde voces de la izquierda han urgido a un aumento de los impuestos y a una participación estatal mayor en las reservas de aguas profundas, el Gobierno ha pospuesto presentar una reestructuración de la participación privada debido a que está aguardando a ver cómo afecta la crisis financiera a los precios de las materias primas.
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