DESIGUALDADES
¿Salud? Sí, gracias
Alba de Obaldia.
opinion@prensa.com
Una conocida e indignada reportera hizo una pregunta durante el noticiero de la mañana, ¿es posible que en este país alguien muera porque no tiene plata para pagar atención médica?
El crecimiento económico del país apunta hacia una corriente de privatización de todos los sectores referentes a él, entre ellos por supuesto, el sector salud.
En el gobierno del Toro Balladares se hablaba continuamente de globalización. Todos los meses se organizaban congresos, conferencias con títulos como “La Globalización y las nuevas tendencias del mercado” o “El progreso y la globalización”. Y la globalización no es más que el nuevo método de esclavitud moderna: la apertura de los mercados, la caída de las barreras de protección de los países y por ende la privatización de sus recursos naturales y humanos son los pasos subsecuentes de un progreso que arrasa con todo lo que encuentra en su camino.
Que ningún economista, ningún “progresista” me diga que en el país en el que entra la empresa privada sin límites ni controles la gente vive mejor. De hecho, después de la entrada de estas empresas internacionales los índices de pobreza y miseria se disparan, porque la brecha entre el pobre y el rico se convierte en un abismo de proporciones imposibles.
El servicio de salud se convierte en una empresa, y a las empresas no les importa la calidad de vida de la gente, solo tener sus ganancias. Somos fichas en un negocio lucrativo que genera miles de millones de dólares a nivel mundial.
Entonces nos encontramos con los famosos sistemas de MediCare gringos, que simplemente dejan por fuera a la gran mayoría de la gente que según sus requisitos, no califican para ser asegurados. De hecho, en Estados Unidos cerca de 47 millones de personas viven sin seguro médico.
Entendamos algo, la empresa tiene el derecho de decidir si tú vida vale o no la pena salvarla, si vale o no la pena para “invertir” en ella. El mismo principio es absurdo e inhumano. Convertimos en negocio el poder optar por una mejor calidad de vida, el simple derecho de existir.
Los invito a reflexionar sobre lo siguiente: ¿es casualidad, mera coincidencia, que los sistemas de salud públicos panameños estén colapsados durante años y no se haga nada por mejorarlos?
¿Creen ustedes realmente, que las malas praxis que hacen famosa a la Caja de Seguro Social y al Ministerio de Salud son hechos fortuitos que pasan por una espiral de consecuencias que no se sabe si inicia en los médicos, pasa por la falta de recursos y termina en las autoridades, o viceversa?
Están hartando a la gente, a ustedes y a mí, manipulando la opinión pública para que pidamos a gritos una mejor atención médica, recursos e instalaciones dignas vengan de donde vengan… En un mundo que es negocio y que se maneja desde, para y por el dinero, la salud es el negocio más rentable: la gente siempre se va a enfermar o va a necesitar asistencia médica. Abramos los ojos, esta es la forma moderna de conquista de los pueblos.
Sí, mi apreciada reportera, aquí sí se puede morir alguien porque no tiene plata para pagar atención médica, y si la cosa sigue como va, en un par de años –antes de que tú y yo nos demos cuenta– vamos a estar aplicando por un seguro médico que a la larga no nos va a cubrir en todo lo que necesitamos, rezaremos para no enfermarnos y nos formaremos parte de los miles de millones de personas que trabajan alrededor del mundo, para pagar las deudas del resfriado anterior.
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