Horror, impotencia, sorpresa. Estas palabras bien podrían definir lo que ha pasado en Mumbai, India, en donde un grupo terrorista, aún no identificado plenamente, irrumpió a sangre y fuego en hoteles de lujo de esta ciudad.
El lamentable espectáculo de terror y caos que los medios han transmitido al mundo, deja en claro que estamos muy, pero muy lejos de haber acabado con la plaga maldita del terrorismo, utilizado como absurdo pretexto de macabros intereses políticos y religiosos.
Lo ocurrido en India trajo a la memoria dolorosos episodios, como los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, los de Madrid o los de Londres, por solo mencionar algunos. Los analistas se preguntan por qué India.
Todos coinciden en que un amasijo de grupos extremistas locales se habría aliado con fuerzas oscuras y violentas de otros países para perpetrar esta masacre que ya deja al menos 160 muertos. De ser así, simplemente se confirmaría que el terrorismo global es una epidemia a la que las autoridades mundiales no han podido encontrarle la vacuna. |