M0DERNIZACIÓN
De los ‘diablos rojos’ a los trenes de levitación magnética
Ricardo Brown Salazar
opinion@prensa.com
La primera vez que me dijeron que los berlineses se molestaban si el bus, metro o tranvía llegaba dos minutos tarde, sencillamente me pareció algo exagerado y no lo pude creer, pero después de dos visitas a Alemania y de haber usado sus sistemas de transporte público ahora los entiendo perfectamente.
Me pregunto si algún día en Panamá me molestaré porque el letrero electrónico en la parada a la salida de Chepo dice que el bus/tranvía/metro llegará a las 8:58 a.m. y no a las 8:54 a.m., dejándome ahora menos tiempo para tomar mi conexión a Capira, que como dice el itinerario que imprimí del internet o de una caseta informativa del sistema integral de transporte, me permitirá llegar a mi reunión justo a tiempo y sin retrasos.
Los sistemas electrónicos para sincronizar los diferentes medios de transporte y facilitar el viaje a los usuarios son cada vez más importantes, en especial en un país como Panamá, donde nos quieren hacer creer, por causa del espejismo de una vagamente planificada selva de concreto y vidrio, que ya estamos a un paso del primer mundo... pero ¿con un sistema de transporte obsoleto?
Hace poco se inauguró en la ciudad de Gainesville, Florida, un programa que utiliza sistemas de posicionamiento global (GPS) en todos los buses de transporte público para que puedan ser localizados en tiempo real por internet o a través de teléfonos celulares con capacidad de navegación en línea, o sea que puedo estar ocupado en otra cosa y cuando veo en la pantalla de la computadora o celular que el bus se está acercando entonces voy a la parada. Sin embargo, en Gainesville aún no es posible elaborar un itinerario en forma automática como lo hacen en Berlín, Alemania, o en Gotenburgo, Suecia.
Recuerdo que al final de mi viaje a Suecia necesitaba estar en el aeropuerto de Gotenburgo a las 5:00 a.m. y, como era un viaje de presupuesto limitado, decidí irme en tranvía y bus en lugar de gastar un par de cientos de dólares en un carísimo taxi. Para conocer mi ruta y el costo, simplemente entré a la página web sueca donde está la información, seleccioné el nombre de la parada donde mi viaje comenzaba y seleccioné el destino deseado que en este caso era el aeropuerto internacional.
En pocos segundos tuve en la pantalla diferentes itinerarios que combinaban tranvías y buses en diferentes horarios permitiéndome seleccionar el mejor de acuerdo a mi propia conveniencia. Para algunas ciudades de Estados Unidos un sistema similar se encuentra disponible en el sitio de internet “Google Maps” incluyendo la opción de seleccionar si uno desea caminar, manejar o ir en transporte público del punto A al punto B.
En Panamá, necesitamos un sistema integral nacional que utilice la más avanzada tecnología, permitiendo a un pasajero en cualquier punto del país conocer con exactitud el itinerario de su viaje, el tiempo que le tomará llegar del punto A al punto B, incluyendo dónde y cuándo se deben hacer los transbordos, todo esto acompañado de letreros electrónicos con información, en tiempo real, sobre cuántos minutos faltan para la llegada de las diferentes rutas.
Pero no solo es tecnología en los horarios, también requerimos tecnología en el medio a usar. Necesitamos vehículos “verdes” que utilicen energías alternativas y ¿por qué no?, trenes de levitación magnética o maglev, para rutas largas que requieren mayor velocidad.
Ya es tiempo que tengamos vehículos de transporte público con 100% acceso a personas en sillas de ruedas y no 10% como se ha venido hablando, cómodos, espaciosos, que inviten de dejar el carro propio en casa y con capacidad para llevar también la bicicleta de forma que al bajarme en la parada pueda llegar a mi destino pedaleando por una amplia y segura ciclovía.
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