IMPOSICIONES
Quiénes son ‘los uniformados’
I. Roberto Eisenmann, Jr.
opinion@prensa.com
El ex ministro de Gobierno y Justicia escribió para La Estrella un artículo publicado el 7 de noviembre, titulado: “Desfiles a Paso de Ganso”, en el que procuraba convencernos de que los uniformes y patrióticos saludos castrenses de los estudiantes los días 3, 4, 5 y 10 de noviembre eran una muestra de nuestra cultura militar.
Luego pasó a criticar acremente a “algunos panameños’ que “no pierden oportunidad para exteriorizar su crítica a los hombres de la Fuerza Pública…”… y sigue “hay algunas personas, pocas por fortuna, que odian el uniforme…”; y sigue hablando de los “hombres de uniforme” a través de todo el artículo.
Como tengo derecho a sentirme aludido, debo corregir al teniente coronel Delgado.
Los muchachos desfilan con uniformes desde mucho antes que existiera en nuestro país una institución militar. Desde su temprana edad los niños juegan con soldaditos de plomo y manifiestan su deseo de ser bomberos o policías cuando sean grandes. El uniforme (cualquiera) atrae al niño y esto no señala cultura militar alguna.
Ahora bien: hay hombres hechos y derechos que siguen jugando a los soldaditos de plomo, aun cuando la Constitución de su país prohíbe el ejército y, por ende, la profesión militar.
No conozco a nadie en mi país que “odie el uniforme” ni a los hombres de la Fuerza Pública por ser “uniformados”.
Lo que sucede es que hay uniformes y uniformes; no se confunda ni procure confundir. Los panameños somos un tanto p_____, como dice Pedrito Altamiranda, pero no tanto.
Uniformados admirados hay, y muchos; por ejemplo, los bomberos, queridos por toda la población porque voluntariamente exponen sus vidas en tiempos de catástofres.
Hay una mayoría de policías uniformados que igualmente exponen sus vidas para custodiar la seguridad de su comunidad, a quienes respetamos y queremos profesionalizar y apoyar, y con quienes deseamos aliarnos los ciudadanos.
Pero también hay militarotes, gorilas uniformados a quienes repudiamos con todas nuestras fuerzas porque destruyeron, asesinaron, exiliaron, se aliaron con las mafias de las drogas, robaron y casi que destruyeron nuestro país.
No es aceptable tratar de mezclar bajo el término “uniformados” a policías con función legítima en nuestra sociedad con militares gorilas que no tendrán cabida más nunca en nuestro Panamá.
La Patria no es de quienes quieren usar el uniforme militar de un ejército inexistente. La Patria es de la ciudadanía, de la Constitución y de los uniformados policías profesionales que siempre tendrán nuestro respeto y admiración al ejercer una incansable labor protegiendo a nuestra comunidad.
El ex ministro debe aceptar que lo que trató de imponernos nuevamente con sus malignos decretos jamás será aceptado por la mayoría de los panameños que no desea volver a ese pasado vergonzoso con que los gorilas nos castigaron… pasado que usted y otros (afortunadamente muy pocos) obviamente desean repetir.
Se puede perdonar algo o a alguien cuando hay un acto de arrepentimiento y propósito de enmienda… pero con sus actos y sus decretos ha demostrado que no ha habido ni uno, ni otro.
Afortunadamente, el Presidente comenzó a recapacitar, sacándolo del Gabinete. Ahora falta que complete la rectificación democrática derogando –con un plumazo– los cinco decretos de remilitarización de su autoría que han fracturado a la sociedad y que, además, en materia de seguridad han sido un fracaso total.
La tranquilidad del país depende de la derogación de los decretos y la vuelta al proceso de consenso nacional sobre temas de Estado como el de la seguridad. Las primeras palabras del nuevo ministro podrían señalar el camino de la rectificación… veremos.
Con la derogatoria de los decretos y el inicio de un consenso sobre nuestra seguridad, podremos todos ir a la elección próxima a votar por el o la candidata que más nos simpatice, sin temor alguno sobre el futuro de nuestro sistema político, consensuado por Constitución.
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