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Comprometido
Faltaron Juan Román Riquelme, Lionel Messi y Sergio Agüero en Argentina, que salió al campo con un 4-4-2.
DPA. Buenos Aires, ARGENTINA
Cerca del 70% de los argentinos pensaba que la designación de Maradona a comienzos de este mes era un error.
Con su triunfo ante el modesto Escocia, 1-0 el pasado miércoles, todo cambió. Maradona está feliz, pero aún no está todo dicho.
Lo que le espera es un largo y espinoso camino, con el único propósito de clasificar a su equipo al Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010.
Antes de esto, tendrá que enfrentar en febrero a Francia, un equipo de verdadero nivel. Y después a Brasil y Venezuela en las eliminatorias sudamericanas.
Nada fácil para un Argentina que ha tenido problemas en sus últimos compromisos y dejó a un técnico de primera, Adolfo Basile.
Pero Maradona es afortunado, su equipo jugará a fines de marzo con dos de los equipos más débiles de las eliminatorias sudamericanas.
El equipo de Maradona recibirá a Venezuela antes de enfrentar como visitante a Bolivia en la enrarecida atmósfera de La Paz, lo que es usualmente un enorme obstáculo para los visitantes, a casi 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar.
Argentina se ubica tercera en el grupo de 10 naciones, seis puntos detrás del líder Paraguay, pero a solo tres por encima de Uruguay, que está quinto, lo que significa que de seguir así tendrá que medirse con un equipo de la Concacaf en un encuentro de desempate rumbo a Sudáfrica 2010.
En el poco tiempo que estuvo con los jugadores convocados, algunos de ellos apenas 48 horas, no tenía tiempo para sutilezas tácticas ni cambios estratégicos. Para exigir el respaldo de los jugadores, apeló a una de sus mejores armas: la retórica y la gesticulación emotiva.
Para el momento en que Argentina reciba en junio en Buenos Aires a su archirrival Brasil, ahora segundo en el grupo, Maradona espera haber consolidado su equipo.
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