Castillo francés, consagrado a la cerveza
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| Al castillo, del siglo XX, llegan de visita miles de turistas. Efe1118994 |
EFE. MANAOS, BRASIL
En medio de barcos cargueros, casas alzadas para asumir la crecida del río y rascacielos modernos, destaca en el puerto de Manaos un castillo estilo francés de principios del siglo XX que, a pesar de su apariencia señorial, está consagrado a la fabricación de cerveza.
Aunque no tiene el prestigio del teatro de la ópera o el estado de conservación del Palacio del Río Negro, el más curioso es el Castelinho, una antigua fábrica de cervezas, perteneciente entonces a la familia Miranda Correa, una de las más ricas de su época.
Además de su proyecto excéntrico de producir cerveza en un entorno palaciego, con salones inmensos y bares construidos imitando la apariencia de farmacias, los Miranda Correa atrajeron a personalidades importantes, siendo la fábrica visitada por primera vez en 1926 por el presidente de Brasil, Washington Luis.
La fábrica supuso, además, la construcción de una calle con casas para los empleados de la fábrica, algunas de ellas de calidad superior a las construcciones de Manaos en la época y con detalles de toque parisino. Muchas se mantienen aún como atractivo turístico.
En 1973, la cervecería instauró otro hito de su popularidad: una fuente que mana el agua tratada para la fabricación de cerveza.
Hoy, con su horario de lunes a sábados, los vecinos del barrio rellenan allí sus garrafas.
La empresa, para producir los 40 mil hectolitros de cerveza mensuales para marcas como Kaiser o Sol, genera 2 mil 100 empleos.
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