Montoya y sus movidas hacia la impunidad
La Alta Comisionada de Derechos Humanos registra ejecuciones extrajudiciales desde 2004.
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| Mario Montoya REUTERS1119345 |
IPS. BOGOTÁ, COLOMBIA
Anticiparse podría ser la palabra clave asociada al general Mario Montoya, quien el 4 de noviembre, tras 39 años de carrera militar, renunció a su cargo como comandante del ejército de Colombia, que ostentaba desde febrero de 2006.
Montoya se anticipó al triunfo del candidato demócrata Barack Obama a la presidencia de EU.
Ese partido y el propio Obama levantan una exigencia más fuerte que la del todavía gobernante Partido Republicano para que se ponga fin a las violaciones a los derechos humanos en Colombia, receptor de la tercera mayor ayuda militar externa de Washington, después de Israel y Egipto.
De hecho, el grupo legislativo demócrata mantiene congelada la ratificación del Congreso al Tratado de Libre Comercio con este país andino, al menos hasta que se esclarezcan, entre otros, los asesinatos de sindicalistas y se ponga fin a esta práctica.
En público, el Gobierno colombiano del derechista Álvaro Uribe ha manejado el tema de las ejecuciones extrajudiciales como un fenómeno reciente, sólo a partir de 11 casos de civiles del común que desaparecieron este año de sus hogares al sur de Bogotá y que habían sido presentados por autoridades militares como muertos en combate. Pero la Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos está registrando ejecuciones extrajudiciales desde 2004, mientras que las organizaciones nacionales las denuncian desde la década de 1970.
Durante su visita a Colombia la semana pasada, la alta comisionada de Derechos Humanos Navi Pillay consideró que la destitución de militares se basó en una advertencia suya que disparó las alarmas .
Pillay informó “les he hecho notar que, de acuerdo a los estándares internacionales, un superior podría ser penalmente responsable por crímenes cometidos por sus subordinados bajo su autoridad y control. Y como resultado de su falta de control sobre esos subordinados”. Así, quizá la renuncia de Montoya no implique su retiro de las noticias.
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