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Que no se asusten algunos de nuestros lectores, o sea los pocos que tan solo anhelan ver en estas Raíces fotografías y leyendas de las calles, paisajes o aspectos diferentes a los que les hemos estado trayendo durante estas últimas semanas aquí. No os olvidéis que continuamos en el mes de la patria. Hemos querido sintetizarles algunas vidas de personajes que, habiendo sido nacidos en Panamá o en el extranjero, por algo aparecieron y seguirán apareciendo en las páginas de nuestra historia, lo que hemos considerado que tiene mucha importancia también. Mientras más repasemos y leamos sobre nuestras raíces, sin importar lo que hubiesen podido producir bueno o malo, serán mejor conocidas por todo buen ciudadano. Y es que la historia de Panamá, a pesar de lo pequeña de su extensión, está repleta de hechos de tan variada naturaleza que no se pueden desconocer. Hablemos pues, y no es la primera vez que lo hacemos, del general panameño José Domingo Espinar (1791-1865). Espinar vivió en un tiempo cuando no había como ahora mucho que aprender; por eso fue médico, profesor de milicia, ingeniero y político. Por allí actualmente quedan algunos pocos ejemplares de esa naturaleza. Estudió en Ecuador, al regresar fundó aquí una farmacia, otra actividad diferente. Después peleó junto a Bolívar, de quien fue también su ¡médico! Senador, general, gobernador de Veraguas. Sus enemigos lo acusaban de propiciar el odio de clases, de alborotar a las gentes del arrabal santanero en contra de los de adentro, o sea, algo así como el “rabiblanquismo” de hoy. Espinar vivió y ejerció sus variadas profesiones tanto aquí como en la futura Colombia, Ecuador y Perú. Vivió, como ya lo pueden imaginar, mucho tiempo afuera, pero siempre pensando en este país. Aquí tenía enemigos políticos que también eran incansables. Espinar era acusado injustamente ante el Gobierno colombiano cada vez que era nombrado en algo acá, diciendo que no obedecía las órdenes del Gobierno central. En el fondo, Espinar lo que deseaba era liberar a Panamá del dominio de Bogotá. Su enemigo mayor acá lo era José de Fábrega, por cuestiones políticas, ya que este último también había luchado en forma más que prominente por el mismo ideal. Podía, entonces, decirse que era como es costumbre histórica y general que las frecuentes luchas eran por obtener el poder local. Con Don Justo Arosemena, tampoco a Espinar le favoreció cierta enemistad. El hecho es que a consecuencia de esta última enemistad, Espinar se vio obligado a volver a dejar a su nación, partiendo de nuevo al exterior. Ya el venezolano Juan Eligio Alzuru había aprovechado la ida de Espinar de Veraguas para despojarlo de su cargo de gobernador y actuar, entonces, de manera dictatorial. Casualmente, es de Alzuru de quien aparece una de nuestras fotos de hoy y del cual hablaremos algo a continuación. Espinar, que vivía entonces en el Perú, murió allí (en Arica) el 5 de septiembre de 1865 y a los 74 años de edad. Alzuru, quien le había arrebatado el poder a Espinar, era protegido por José de Fábrega y fue el autor de la primera constitución panameña firmada el 26 de septiembre de 1820 y en la cual se proclamaba una nueva separación de Colombia. Como usted podrá ver, todo esto por los benditos motivos políticos era muy complicado, y al nuevo país se le impedía verdaderamente florecer. Alzuru no encontró apoyo a sus pretensiones, fue juzgado y condenado a morir fusilado en nuestra actual Plaza de la Catedral. FUENTES Además en Vivir • El alma en pedazos
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