ambicioso proyecto impulsado por rusia, Alemania y Holanda
Gasoducto en peligro
El gasoducto debe ser de interés para Europa, pero si no lo necesita no se desarrollará el proyecto y, en vez ello, Rusia construirá plantas de gas licuado. EFE. MOSCÚ, RUSIA
La crisis económica ha puesto en entredicho la construcción del Gasoducto de Europa del Norte, el mayor del continente, ambicioso proyecto financiado por Rusia, Alemania y Holanda.
“Nos tomamos el proyecto muy en serio, pero no podemos hacerlo solos, y no lo haremos”, señaló esta semana Vladímir Putin, primer ministro ruso, durante su reunión con el primer ministro finlandés, Matti Vanhanen.
Putin, acusado en el pasado de recurrir al consorcio gasístico Gazprom para presionar a los países vecinos, advirtió a la Unión Europea que si no respalda abiertamente el proyecto, Rusia lo aparcará definitivamente.
“Europa debe decidir si necesita gas en las cantidades que nosotros ofrecemos o no. Si no lo necesita, no construiremos el gasoducto.
En vez de ello, construiremos plantas de gas licuado que operarán en el mercado mundial. Eso es todo”, dijo.
El primer ministro ruso subrayó que la decisión final al respecto “debe ser mutua y responsable, pensando en el futuro del sector energético mundial y de las perspectivas de la economía europea”.
Putin precisó que el transporte del gas licuado en barcos a su lugar de destino es más barato para el exportador y más caro para el importador.
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