INNOVA.
Víctimas del hombre y del cambio climático
De las 86 especies de cetáceos que hay en el mundo, 64 de ellas visitan las costas panameñas en diferentes épocas del año.
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| ESTADÍA. Durante su visita a Panamá, las ballenas jorobadas aprovechan para aparearse. EFE/Archivo1118192 |
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CRISLY FLOREZ
cflorez@prensa.com
Panamá es un sitio privilegiado porque tiene costas en cada lado –Caribe y Pacífico– lo que la convierte en un lugar perfecto para el avistamiento de cetáceos en cualquier época del año. Sin embargo, la caza y captura ilegal amenazan la existencia de esos mamíferos.
Cetáceos proviene de cetus, que en griego significa “ballena”. Pertenecen al grupo de animales conocidos como mamíferos marinos. En este grupo se encuentran las focas, los leones marinos, las morsas, las ballenas, los manatíes, los delfines y el oso polar.
RECORRIDO
Los cetáceos y las tortugas marinas son especies migratorias que recorren cientos de kilómetros para realizar algunos procesos biológicos, como alimentación y reproducción.
De las 86 especies de cetáceos que hay, el 75% (64 especies) visita las aguas del istmo en diferentes épocas del año, dependiendo del invierno en el norte o sur, afirma Isis Pinto, bióloga y gerente de Ciencias y Comunidades de la Fundación MarViva.
La ballena jorobada elige año tras año la seguridad que ofrecen las islas en el archipiélago de Las Perlas para realizar su viaje desde el sur del continente para aparearse. Muchas otras, que viajan con sus crías, ocupan su tiempo de estadía para enseñarles sus trucos, señala Inez Campbell, bióloga y administradora del Centro Natural Punta Culebra del Instituto Smithsonian. Este evento ocurre entre julio y octubre.
Se han reportado varios avistamientos en las áreas de Coiba y golfo de Chiriquí, que presuntamente pueden pertenecer a otras poblaciones, dependiendo de la época en que aparezcan, afirma Campbell.
Los delfines, en cambio, permanecen más tiempo en las aguas nacionales, por lo que es más fácil verlos en cualquier época del año.
Pinto dice que hay estudios que determinan que el avistamiento de cetáceos se ha incrementado en una tasa promedio de 11.3% anual.
Sobre todo, porque ha sido implementado como una actividad generadora de ingresos para las comunidades costeras.
Usar el avistamiento de cetáceos como un atractivo turístico, además de beneficiar a las comunidades, es una buena excusa para que se proteja a esos animales de la caza y captura ilegal.
Algunos de esos animales han sido reportados como especies amenazadas y en peligro de extinción. Según datos de la Fundación MarViva, esto quiere decir que han perdido hasta el 80% de su población.
Su principal enemigo es el hombre, por lo que en Panamá se creó la Ley 13 de 5 de mayo de 2005, que constituyó el Corredor Marino para la protección y conservación de los mamíferos marinos.
Otra amenaza para estos animales es el cambio climático. La variación en las temperaturas del agua, la salinidad, la acidez, entre otros factores, influyen en el movimiento de las corrientes marinas, afectando la migración de las especies y también reduce la disponibilidad de alimento. Por ello, se realizan estudios para determinar específicamente su efecto, puntualiza Pinto.
Actualmente no hay cifras de esos mamíferos en Panamá; pero, según el Instituto Smithsonian, se está haciendo un conteo que aún no ha sido publicado.
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