tarjetas de crédito
El nuevo rostro del terremoto financiero
Las deudas no saldadas generarán a las compañías de tarjetas de crédito pérdidas de al menos 41 mil millones de dólares en 2008, advierte Innovest.
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| PALABRA. Pie de foto LA PRENSA/Credito1118000 |
Roland Freund
negocios@prensa.com
Un nuevo frente de tormenta amenaza con empeorar la catástrofe de los mercados financieros del mundo: los ciudadanos estadounidenses acumulan una enorme suma de deuda en tarjetas de crédito, y su pago se vuelve cada vez más difícil.
La deuda de las tarjetas se vendió por mucho tiempo como valores en todo el mundo, tal como ocurrió con las llamadas hipotecas basura (subprime) que desencadenaron las turbulencias.
Ante la nueva amenaza, el Gobierno de Estados Unidos (EU) enfrenta un delicado ejercicio de equilibrio: por un lado fija diques de contención para evitar una nueva ola de ceses de pago, pero por el otro debe seguir impulsando el gasto para revertir la recesión económica.
Los estadounidenses acumulan solo en tarjetas de crédito y otras formas similares de crédito una montaña de deuda, de casi un millón de millones de dólares, equivalente a unos 10 mil dólares por familia.
La principal economía del mundo depende en más de un 70% del consumo privado. Y éste funciona en gran parte sobre el principio ‘compro hoy, pago mañana’.
El hecho de que el mercado del crédito de los consumidores amenazara con seguir los pasos del inmobiliario hizo sonar las alarmas: el secretario del Tesoro Henry Paulson anunció esta semana un cambio de estrategia que desviará miles de millones hacia los hogares: “El paquete de rescate II: tras los bancos, los consumidores”, titularon al día siguientes los diarios locales.
Cerca de 300 millones de estadounidenses cuentan con mil millones de tarjetas de crédito. Más de la mitad de los jóvenes de 21 años que terminan la secundaria cuentan con cuatro o incluso más. Y es que, desde que los problemas inmobiliarios impidieron la asunción de nuevos créditos, los estadounidenses acudieron cada vez más al “dinero plástico”.
Como ocurrió con las hipotecas subprime, empresas como Visa, Mastercard o American Express (AE) se ocuparon de atraer clientes con tasas más bajas. Los primeros problemas, sin embargo, no tardaron en provocar una espiral de alza en los intereses que en muchos casos superaron el 30%.
Entre tanto, los clientes están saldando las deudas contraídas con sus tarjetas en un promedio que no llega al 20%. Muchos dejaron directamente de pagar. La tasa de suspensión subió a un 6%, y “si el desempleo sigue aumentando, el porcentaje podría alcanzar valores récord”, advierte Gary Crittenden, directo de Citigroup.
Jamie Dimon, de J.P. Morgan Chase, resume en una fórmula la situación del mercado de crédito: “El que no tenga miedo, está loco”.
Las deudas no saldadas generarán a las compañías de tarjetas de crédito en 2008 pérdidas por 41 mil millones de dólares, y la cifra podría duplicarse hasta los 96 mil millones el año que viene, según la firma asesora Innovest. El gigante del sector AE ya sufrió una pronunciada caída en sus beneficios y lleva adelante el recorte de un 10% de sus empleos.
Incluso en un país amante del consumo como EU, para muchos ya está bien claro que el nivel de vida y de gasto no puede continuar como hasta ahora. El propio Departamento del Tesoro puso en marcha un juego en internet para que la gente aprenda a controlar su deuda: www.controlyourcredit.gov. Ante el récord de déficit presupuestario de EU, no está claro si Paulson ya ha jugado alguna partida.
El autor es analista de DPA
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