La muerte de Carlos Iván Zúñiga deja un enorme vacío en el Istmo con la partida de tan esclarecido ciudadano. Desde muy joven el doctor Zúñiga se destacó por su valentía e integridad, hombre inteligente, de exquisita formación académica y envidiable oratoria y, sobre todo, de inclaudicable vocación democrática, dedicó una vida entera a la causa de la libertad y la justicia social.
Desde sus luchas en defensa de los sindicatos bananeros, pasando por su preclara labor como diputado fogoso y de criterio propio –con pasajes gloriosos como su plantada ante la infamia contra el presidente Guizado o su inquebrantable verticalidad ante los abusos colonialistas de la Zona del Canal–, la trayectoria de Zúñiga recorrió las páginas más dramáticas de la joven Nación. Cuando ya contaba con muestras de sobra de sacrificio por su país, enfrentó la gran batalla: legionario implacable en la lucha contra la dictadura militar, arriesgó vida y fortuna desde el primer día del cuartelazo, hasta la última madrugada. ¡Un último saludo al patriota istmeño! |