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Panamá, sábado 15 de noviembre de 2008

Para sugerencias, reclamos, comentarios y críticas puede escribir a:
defensordellector@prensa.com

FOTODENUNCIA
Cuando no se valora la historia
CORTESÍA/Milagros Sánchez

Esta fotografía de una lectora residente en la ciudad de David muestra el avanzado deterioro de la cocina típica–rural que formaba parte del Museo de Historia y Arte, “José de Obaldía Orejuela”.

Los moradores en esa ciudad responsabilizan a las autoridades regionales del Instituto Nacional de Cultura, por dejar perder tanto la cocina, como el museo, que se encontraba en óptimas condiciones cuando fue traspasado al Inac, en 1986.


Respuesta de un garante

11 DE NOVIEMBRE En referencia al comentario de Guillermo Walker Franco, publicado en esta sección el pasado martes, en el que tildó de “tontos útiles” a los garantes de la mesa de Salud, debo señalar que los únicos tontos son aquellos que ejercen la ciudadanía desde la ventana, viendo lo que hacen otros. Quienes fuimos llamados por el Presidente medimos el riesgo de que nuestra propuesta fuese desechada. Peor habría sido haber tomado el camino irresponsable de no haber aceptado.

Sr. Walker, hoy todos los sectores tienen claro que el sistema de atención de salud está en crisis, como también saben que hay alternativas de solución. Podré concordar con usted en que el gobierno esquivó la situación, pero cargará con el costo político. Nosotros, y me atrevo a generalizar por el grupo, cumplimos con la Nación, de forma responsable. Ahora tenemos una “hoja de ruta” para resolver la crisis y esa la construimos, no para el gobierno, sino para el país; ejercimos el derecho ciudadano de aportar por el bien de la patria, no nos quedamos en la ventana viendo a los otros actuar.

Carlos David Abadía Abad


 

Comentan el alto costo de la vida

10 DE NOVIEMBRE. En los últimos meses hemos visto cómo los precios de los artículos de primera necesidad suben indiscriminadamente, sin que las autoridades pongan un freno. No tenemos a nadie que busque una solución oportuna y alivie esta crisis económica que nos estrangula cada día más. La excusa de siempre es el aumento de la gasolina, pero cuando baja, no vemos que estos artículos abaraten su precio y no hay una ley que regule los precios, porque en este país hay libre oferta y demanda, ¿para quién?, para los empresarios que nunca pierden.

Este gobierno solo ha cambiado de nombre a dos oficinas que tienen que ver directamente con la crisis económica que atravesamos todos los panameños, la Autoridad de los Servicios Públicos y la Oficina de Protección al Consumidor. Las respuestas que nos brindan estas instituciones ante las continuas alzas, dejan mucho que desear. Parecieran que ellos laboraran para el sector privado, porque solo aparecen en los medios justificando lo injustificable.

Señores, ustedes son el Gobierno y pueden cambiar esta situación, ¡Actúen! ¿Cómo es posible que estemos pagando una energía tan cara? y, ni hablar de los alimentos. La semana pasada comprábamos un artículo a un precio, pero hoy vamos y lo encontramos a otro cuyo costo es mayor de 20 centésimos. ¿Cómo puede vivir una familia común con un sueldo de hambre, en donde el mínimo de personas es de cuatro? La solución no solo sería un aumento general del salario sino una congelación de precios, porque siempre que se da un aumento, los empresarios suben la canasta familiar y aquí no pasa nada. En la actualidad el precio del petróleo ha disminuido considerablemente, pero no lo hemos visto reflejado en los precios de los artículos de la canasta básica; por el contrario, siguen subiendo.

La respuesta de nuestros gobernantes es la misma; en este país hay libre oferta y demanda, pero no para un pueblo cansado del abuso de los comerciantes que nunca pierden y que tienen de cómplices al gobierno que elegimos. Nosotros tenemos las herramientas necesarias para exigir que las autoridades escuchen nuestro clamor, para que busquen soluciones –tanto a mediano, corto y largo plazo– de nuestros principales problemas, y para que no elijamos más de lo mismo.

Paula M de Ortiz


 

Una ‘memoria exacta’

10 DE NOVIEMBRE. Me encantaría que el coronel retirado Roberto Díaz Herrera “recordara” las matanzas de reses en soltura o conducidas a pastar a otro potrero, que eran propiedad de mi familia en David, y el robo posterior de las mismas. Esto ocurría cuando él era jefe de la extinta (ya no estoy tan segura) Quinta Zona Militar. Digo robo, porque por más gestiones que realizara mi padre, Ing. Harmodio Barría G., nunca las recobró.

Díaz Herrera dice: “con tantos hechos en mi mente, no tengo memoria exacta” (La Prensa, 3/11/2008), esto en relación al horrible y triste crimen que “supuestamente” cometió el señor Delgado Diamante. Yo le aseguro que sí hay muchísimas personas, no solo en David, que sí lo recuerdan y gustosamente le ayudarían a refrescar su memoria.

Eva Barría de Santamaría


 

MENSAJES POR MAIL

EXPLICACIONES
El deterioro del puente vehicular de El Crisol

Cada día que paso por la Ave. Domingo Díaz, veo cómo se deteriora parte de la estructura del puente de El Crisol. Además de que no se ve avance alguno en los trabajos, se nota una actitud “poco importa” del MOP. La estructura del puente está en el suelo, como si se tratase de hierro viejo depositado en Cerro Patacón, a la espera de que algún pepenador lo corte y se lo lleve al hombro.

El MOP debería colocar, en su página web, detalles y esquemas de lo que se piensa realizar en cada proyecto que pretende vendernos como obras importantes y urgentes, tales como: la autopista Panamá–Colón, el puente vehicular de El Crisol, el puente vehicular de Las Acacias, la cinta costera, etc., etc.

Alan Alí

 

APOYO
Agradece los datos del ‘tal cual’

Quiero extenderle mis felicitaciones y gratitud por la columna ‘Tal Cual”, a cargo de la periodista Mónica Palm y, a la vez exhortarla a que siga realizando este trabajo. Es gratificante que todavía haya medios que, a través de sus respectivos columnistas, se atrevan a decir las cosas “tal cual” son.

No tengo más que agregar, solamente que continúen de esta manera, ya que para estudiantes de periodismo, como lo soy yo, columnas como la suya nos hacen pensar que la democracia y la libertad de expresión, al menos en este medio escrito, valen la pena.

Greyskholl O. Diaz

 

CONTENIDO
Disfruta de los artículos de las páginas de opinión

Deseo expresar mi complacencia por mantener en el diario la sección Opinión, ya que permite la libertad de expresión de manera óptima. En general, los que opinan son personas con alto nivel de profesionalismo, inteligencia, pero sobre todo de preocupación por el camino que recorre nuestra sociedad.

Dice mucho, el tipo de publicación que se selecciona entre las muchas que sin duda reciben, pues se esmera en la calidad del mensaje y en la vigencia de los temas, sin tomar banderías políticas o ideológicas, apertura que es necesaria, máxime en tiempos de crisis de valores, como los que vivimos.

Elda Maúd De León

 

 

COMENTARIO
A propósito de las vacunaciones

Con relación a una nota titulada “Vacunas contra enfermedades transmisibles”, (La Prensa, 6/11/2008), estoy seguro que ahora con sus carnés, los pepenadores están “oficialmente” en el registro de empleados y no cuentan como “desempleados” en las estadísticas. Puede ser que ya tienen su seguro social. Ojalá que se pueda hacer lo mismo –tanto vacunaciones como entrega de carnés– con los empleados de los supermercados y de los semáforos.

Ellos también están expuestos a la contaminación y, además, puede ser que estén registrados como desempleados. Con ellos hay que hacer lo mismo que ya se hizo con los pepenadores. Así podremos mejorar los índices de salud y los de desempleo. Tenemos que pedirles tanto a los pepenadores como a los trabajadores de los semáforos que muestren su carné, cuando estén trabajando para que no tengamos que pagar un anuncio de este “logro” importante en diferentes medios de comunicación.

Olli Matti Rissanen

 


[EL COMPORTAMIENTO DE NAVARRO]
Testigos de un ‘sepelio político’
Los fracasos de quienes ejercen cargos públicos o llegan al poder, se resumen en dos males: ‘la soberbia’, que no les permite consultas y ‘la estupidez’, que los llama a rodearse de asesores complacientes.

Abismal es la diferencia entre dirigir una fundación para conservar la naturaleza y ser un político de profesión. Dejar que afloren evidentes signos de furia, frustración y arrogancia, acompañados de propuestas descabelladas frente a los medios de comunicación, tanto en campaña como después de la derrota, han servido de pala y piqueta para Juan Carlos Navarro, con las que ha cavado su propia tumba como figura pública.

Aquellos que no formamos parte de ningún partido, pero que sí nos interesa el bienestar del país, le hacemos un llamado de atención para que reflexione sobre algunas cosas que pasó por alto cuando aprovechó la popularidad que le ofreció la coyuntura de conservacionista, aquella que le permitió llegar a la jefatura de la comuna capitalina por primera vez. Quizás ningún amigo le informó sobre la existencia de una conferencia realizada en enero de 1919 por Max Weber, en Munich, que lleva por título: “La política como profesión”, accesible en idioma español y elaborada en forma tan sencilla que le hubiera servido para conocer qué es y cómo funciona la política, las clases de políticos, las cualidades de un político profesional y llegado el último párrafo, realizar un autoanálisis para ver si tenía o no vocación para ello.

Estamos seguros de que su conclusión hubiera sido “no la tengo”, porque ese párrafo expresa: “Solo quien esté seguro de no derrumbarse, si el mundo es demasiado estúpido o bruto, visto desde su punto de vista, para lo que él quisiera ofrecerle; solo quien esté seguro de poder decir esto dennoch (no obstante, a pesar de todo), solo ese tiene vocación para la política”. Si esto no lo detenía en sus aspiraciones, entonces le correspondía ser autodidacta y revisar la historia de los fracasos de aquellos que ejercen cargos públicos o llegan al poder, que se resume en dos males: “la soberbia”, que hace que el ego no permita consultas en la toma de decisiones y “la estupidez”, que los llama a rodearse de asesores complacientes, títeres y aduladores que ven cómo te hundes en el pantáno y dicen “todo está caminando bien jefe.

Ni tres horas de su tiempo le hubiera costado leer y analizar, con lo cual hoy nos ahorraría la vergüenza al verlo comportarse de manera humillante, llorando como niño lo que no supo defender como el hombre, a quien el pueblo le dio las herramientas para que nos labrara mejores condiciones de vida, no para que presente como única propuesta la “mano dura, cárcel a los menores asesinos”, cuando lo que necesita el país es una campaña de educación, que llegue a nuestra juventud y los exhorte a su desarrollo como hombres y mujeres de bien, que nuestro país los necesita sanos y preparados. Osvaldo SaÚl Atencio Saldaña


© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
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