‘Denuncian con miedo’
Las agresiones física, sexual, patrimonial o psicológica forman parte del delito de violencia doméstica, dice la Ley 38. Elizabeth Garrido A.
egarrido@prensa.com
Aunque ellas siempre dicen: “No le quiero hacer daño” o “solo quiero que deje de pegarme”, las víctimas de la violencia doméstica están acudiendo a interponer sus denuncias ante las autoridades competentes.
El “problema” es que en ellas persiste el temor. El fiscal primero de Familia, Adolfo Pineda, explica que cuando la víctima decide denunciar a su agresor “se siente tranquila, pero no feliz”. “Ni siquiera al final del proceso denota felicidad porque está preocupada de que sus hijos le vayan a reclamar por su padre”.
Pineda explica que el hecho de denunciar la pone en una situación “vulnerable”. La víctima se siente sola y el proceso –admite el fiscal– “no es tan rápido como todos esperamos”. Sin embargo, agrega, es mejor no callar.
La denuncia de violencia doméstica se puede presentar en el centro de recepción de denuncias del Ministerio Público o en las corregidurías. Dependiendo de la gravedad del hecho, la autoridad puede aplicar la medida de protección más oportuna, incluso, sin esperar a que el caso llegue a la Fiscalía de Familia correspondiente.
Según la Ley 38 sobre violencia doméstica, los hechos que configuran este delito son la agresión física, sexual, patrimonial o psicológica. Las sanciones van de uno a tres años de cárcel o medidas de seguridad “curativa” (programa de tratamiento terapéutico con atención especializada”.
Con la Ley No. 14 de 2007, que adopta el Código Penal, se introdujeron modificaciones a la Ley 38 y se incluyeron al menos 20 medidas de protección.
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