10 DE NOVIEMBRE
Gente de trabajo, con historia y tradición
Omar Palma Rodríguez
opinion@prensa.com
Leer las actas de independencia del 3, 10 y 28 de noviembre es motivo para reflexionar el porqué las asociaciones de santeños celebramos en muchos lugares “el primer grito de independencia”, dado en la heroica Villa de Los Santos.
Para un hijo de La Villa, estar un 10 de noviembre lejos de su patria chica (de su pueblo querido) representa un dolor difícil de medir en términos económicos, sentimentales y morales.
Los descendientes de La Villa legamos a todos los pueblos del mundo la importancia que representa la libertad, como dice nuestra acta de 1821: “La Villa, libre ciudad con consideración a ser la primera en todo el Istmo, que había tenido la felicidad de proclamarse libre e independiente bajo el auspicio y garantía de la Gran Colombia (Venezuela, Ecuador, Colombia y Panamá)”.
El acta de independencia de La Villa pide la unión de todos los pueblos de los diferentes cantones como Panamá, Veraguas, Alanje y Natá; para separarnos de la monarquía europea; y esto es lo importante, para vencer unidos y no luchar por separado.
La Villa de Los Santos, como capital histórica de Azuero, “surge del impulso de sus fundadores (no de una iniciativa oficial) tras 16 años de migración, sin formalidades y sin licencias, pasando por alto la autoridad que tenía Natá en esta parte de tierra firme. La función explícita de las ciudades españolas en el istmo era aglutinar en torno a sí las actividades religiosas, económicas, sociales y políticas de una región colonizada”. La excepción a la regla fue La Villa de Los Santos. Fuimos diferentes en la fundación, fuimos diferentes en la independencia, somos diferentes en nuestras costumbres.
El santeño se integra, defiende las tradiciones y costumbres de los lugares donde llega, sin perder su identidad e idiosincrasia de su tierra natal; su nuevo hogar es el de sus ancestros. Somos gente de trabajo, con historia y tradición. A nivel nacional participamos en diferentes empresas de producción, en la política, en el deporte, en las artes y en la música. Nos proyectamos socialmente participando en asociaciones de la sociedad civil, independientemente si tenemos que usar recursos propios.
Décadas atrás, surgen asociaciones de santeños en San Miguelito, Juan Díaz, Tocumen, La Chorrera, Colón, Chiriquí y otras regiones del país. Promovemos el folclore y las tradiciones; pero hay otra faceta de nuestras vidas que es ignorada. El cultivo de la historia patria y el civismo a través de ayudas comunitarias; enaltecemos los valores morales y nuestra identidad católica respetando otras religiones. Eso es lo importante.
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