La Villa de Los Santos celebra el 187 aniversario del Primer Grito de Independencia
Ayer y hoy de los villanos
Los villanos siguen siendo hombres y mujeres valientes, dispuestos a defender lo suyo a costa de lo que sea, al igual que lo hizo Rufina Alfaro y don Segundo Villarreal.
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| antaño. El santeño es partidario de que el desfile se regule para dar paso a otras actividades del ayer. LA PRENSA/Alexander Arosemena1115865 |
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VIELKA CORRO RÍOS
LA VILLA, LOS SANTOS.
nacionales@prensa.com
Hoy en La Villa de Los Santos se celebra el 187 aniversario de ese primer grito de independencia, dado en la heroica ciudad el 10 de noviembre de 1821.
Así como en 1821 las campanas de la iglesia San Atanasio repicaron para llamar a los residentes de La Villa, hoy día lo hacen también para que el pueblo salga a las calles a resolver un problema o un mal que aqueje a la colectividad.
El historiador santeño Manuel Moreno asegura que los villanos siguen siendo valientes, dispuestos a defender lo suyo a costa de lo que sea, al igual que lo hizo Rufina Alfaro, don Segundo Villarreal y otros distinguidos patriotas, quienes lanzaron su valiente y pacífico grito libertario que puso fin al yugo español y que sirvió para precipitar el movimiento independentista del 28 de noviembre de 1821.
En torno a este hecho, Ernesto J. Nicolau reporta en su libro El Grito de La Villa: “Y fue entonces cuando el pueblo santeño, entusiasmado por sus rápidos y brillantes triunfos, por el desarrollo progresivo de su viril entusiasmo libertario, cuyo progreso era ya incontenible, y deseoso de dar el golpe final a la monarquía tambaleante, exigió que se celebrara Cabildo Abierto, y así se hizo”.
Sigue narrando que “todos los rebeldes, respaldados por su improvisado, pero valeroso y resuelto batallón, rodearon la Casa Consistorial penetrando al recinto de sesiones, colmado ya por una abigarrada multitud, y estimulando con su decisión inquebrantable a los miembros del Ayuntamiento, los cuales, convocados como lo habían sido por su presidente don Julián Chávez a reunión extraordinaria, proclamaron y juraron con toda solemnidad su independencia del Gobierno español y lanzaron el grito de libertad el 10 de noviembre de 1821”.
El historiador santeño recuerda que una serie de sucesos dan cuenta de la hazaña y perseverancia del pueblo santeño.
La actualidad
Por su parte, el historiador Manuel Moreno recordó que en 1975 trataron de sacar el cuadro de las ánimas de la iglesia San Atanasio de La Villa de Los Santos para llevarlo a otro sitio, y los vecinos del pueblo montaron vigilia durante varios días para evitarlo y consiguieron su propósito.
Añadió que para agosto de 1997, los residentes de La Villa de Los Santos se opusieron a que las piezas de valor histórico del Museo de la Nacionalidad fueran sacadas para ser llevadas al Museo del Canal Interoceánico.
Asegura que con el repicar de campanas de la iglesia San Atanasio, el pueblo se volcó a las calles y en el Museo de la Nacionalidad impidieron que se realizara el avalúo de las piezas que supuestamente serían sacadas para ser expuestas en la ciudad capital.
El historiador asegura que la lucha de los santeños no termina aquí, ya que también para 1997 los lugareños se organizaron para rechazar el Decreto Ley 8 de 2 de julio de 1997, del entonces presidente Ernesto Pérez Balladares, que estableció los llamados días puente, y entre ellos el 10 de noviembre.
En hechos más recientes, Moreno señala que para 2004 los vecinos de La Villa también realizaron una serie de cabildos abiertos, ante la amenaza de que la celebración del 10 de noviembre se trasladara a una fecha posterior.
Más que tambores
El sociólogo santeño Milciades Pinzón, en su escrito La Nación Orejana, plasmó su preocupación porque en Panamá se hayan olvidado las lecciones de la historia, y que el interiorano se haya contentado con recibir las migajas del desarrollo y que solo mire en el grito santeño un asueto más del calendario.
Plantea que al reducir la efeméride del 10 de noviembre a un asunto de murgas y tambores, se olvida a Francisco Gutiérrez, primer alcalde ordinario de La Villa de Los Santos, pero se renuncia también a la independencia económica para ser juguetes del transitismo y víctimas de los espejismos canaleros.
“Nuestra verdadera y contemporánea tragedia es conmemorar el grito santeño despojándolo de su filosofía liberadora, como si a la gente no le importara y el aporte de la nación orejana fuera un mero accidente histórico”, puntualiza.
Incluso el propio historiador santeño Manuel Moreno dijo que la celebración del 10 de noviembre no debe reducirse a actos protocolares y a desfile cívico.
El santeño es partidario de que el desfile debe regularse para darle paso a otras actividades de antaño.
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