ESCOLARIDAD Y ECONOMÍA
Solo 11.2% tiene educación superior
La mayoría de los ocupados en Panamá tiene un nivel de educación equivalente a la media incompleta o completa, según Cepal.
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| CONTRASTES. El nivel de escolaridad promedio en Panamá pasó de 8.7 años en 2001 a 9.3 años en 2007, según el PNUD. Pero ese promedio nacional oculta grandes diferencias: en las urbes sube a 10.5 años y en las comarcas cae 4.3 años. LA PRENSA1115328 |
MARIANELA PALACIOS R.
mpalacios@prensa.com
Solo un 11.2% de los trabajadores panameños tiene actualmente una carrera técnica, universitaria o posgrado, según el estudio Pobreza y Distribución del Ingreso en Panamá, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
“La mayoría de los trabajadores tiene un nivel de educación equivalente a la media incompleta o completa”, se lee en el informe.
Y, aunque ha habido avances entre 2001 y 2007, en la actualidad todavía un 4.6% de la fuerza laboral no tiene ningún tipo de educación (ver gráfica).
El Índice Nacional de Desarrollo Humano Panamá 2008, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por su parte, destaca que los trabajadores panameños tienen hoy mayor escolaridad que ayer: pasamos de 8.7 años en 2001 a 9.3 años en 2007. Pero que ese promedio nacional oculta grandes diferencias internas: en las urbes el promedio sube a 10.5 años y en las comarcas cae a 4.3 años.
Aunque la escolaridad promedio del país creció, los beneficios para los trabajadores que deberían desprenderse de ello no están reflejados en las estadísticas.
En 2001, por ejemplo, una persona con 14 años de estudio obtenía 131% más de salario por hora que un trabajador sin educación, pero esa relación ha desmejorado, de acuerdo con la Cepal.
“El premio que se paga en el mercado de trabajo por cada año adicional de estudio descendió de 11.7% en 2001 a 10.3% en 2007, lo que implica una caída de casi 12% en siete años”, reportan.
Esto es paradójico. La mano de obra ha mejorado su calificación y ampliado sus destrezas, en medio de una importante expansión de la economía, pero los beneficios no están llegando a la fuerza de trabajo tal como deberían, opina el economista Miguel Ramos, de la Universidad de Panamá.
El estudio de la Cepal sugiere que en la medida que el capital humano calificado se ha hecho más abundante, los empleadores han tenido mayores opciones para elegir y han podido reducir la oferta salarial, con la certeza de que pueden contratar personas con el mismo nivel de calificación pagando salarios más bajos.
“Está claro que el crecimiento económico es bueno, pero no es suficiente. Si no va de la mano de la justicia y equidad social, es hasta peligroso para la estabilidad del país”, advierte el empresario Enrique de Obarrio.
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